LA COLUMNA DEL DÍA | ¿Por qué hay más huaicos y más pobreza?
Creado el Martes, 28 de Febrero del 2023 03:12:13 pm

Las civilizaciones inca y preinca tenían una relación armoniosa con la naturaleza, se respetaba y rendía culto a la madre tierra, a los cerros, a los ríos y a los bosques. Los centros poblados y las viviendas se ubicaban en las lomas y en las faldas de los cerros donde había mayor estabilidad y seguridad ante las lluvias, las crecidas de los ríos, el ataque de los animales y para defenderse de los conflictos con otras poblaciones.
Hoy la situación es distinta, muchas ciudades se han desarrollado en los valles costeros e interandinos más fértiles y miles de familias de las zonas rurales, con las olas de migraciones, han abandonado sus pueblos y sus campos para ubicarse en las zonas periféricas de las ciudades, en las quebradas y, muchas veces, en las riberas y en los lechos de los ríos.
En Lima y en muchas ciudades intermedias como Chimbote, Huaraz y Trujillo, pero también en las capitales de las provincias y distritos, son millones de familias que en busca del progreso han ido sistemáticamente invadiendo terrenos y construyendo pueblos y asentamientos humanos sin ninguna planificación y, en muchos casos, con el consentimiento cómplice de las autoridades locales. Muchos de estos centros poblados se han ubicado en zonas vulnerables y de alto riesgo ante sismos y eventos climáticos como lluvias fuertes, huaicos y desborde de ríos.
Como sabemos, el Perú, al ser un país de montañas, según el Instituto Tyndall Center de Inglaterra, es el tercer país más vulnerable al cambio climático después de Bangladesh y Honduras. En las últimas décadas somo testigos directos de los estragos del clima en todas las regiones del país, y especialmente las regiones del norte son muy afectadas por el fenómeno El Niño, tal como en los años 1983, 1998 y, recientemente, 2017.
Y, como siempre, en los eventos climáticos extremos como los huaicos y desbordes de los ríos, son los grupos poblacionales y las familias más humildes las más afectadas, porque viven en situaciones de vulnerabilidad en las quebradas y en los bordes de los ríos, en viviendas muy precarias. Para estas familias y compatriotas peruanos como nosotros, por falta de planificación, de políticas claras, por falta de inversiones y muchas veces por autoridades incompetentes y corruptas, no se implementan planes de gestión de riesgos y se espera que vuelvan a ocurrir desastres para volver a lamentarnos.
Hoy, como ayer, mientras el Poder Ejecutivo y los congresistas siguen de espaldas a la realidad y al país, sin cambiar nada, las lluvias y los huaicos vuelven a desnudar a un Estado incompetente y ausente para resolver los problemas que aquejan a los 33 millones de peruanos, especialmente a los más humildes que reciben la peor parte.
No nos engañemos: las lluvias intensas y los huaicos no son el problema; los eventos climáticos extremos han existido desde hace miles de años, y hoy son agravados por el cambio climático. El problema es la falta de planificación, prevención y, sobre todo, acción de las autoridades y dirigentes a nivel local, regional y nacional. Es tiempo de cambios. Si no cambiamos y actuamos, todo seguirá igual.
* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.
