LA COLUMNA DEL DÍA | El nudo que el presidente Castillo está obligado a desatar
Creado el Martes, 7 de Septiembre del 2021 08:51:00 pm

El Perú es un país presidencialista, donde el presidente o jefe de Estado cumple una doble función: representar formalmente al país y ser parte activa del Poder Ejecutivo como jefe de gobierno. Ese rol, como se ha reiterado en esta humilde columna, requiere de un liderazgo activo.
El presidente de la república en el Perú no puede hacerse el muertito o conducirlo en piloto automático, más aún cuando estamos en medio de la mayor crisis de los últimos 100 años generada por la pandemia, que ya ha cobrado cerca de 200 mil muertes y ha destruido la economía de millones de familias.
Por ello, a 40 días de gestión, ya es tiempo de que el presidente Castillo se ajuste los pantalones y asuma el liderazgo real del país y no siga desperdiciando tiempo valioso que luego puede ser muy difícil recuperar.
Son suficientes 40 días para darse cuenta de que la Presidencia de la República requiere capacidad de decisión; decisión para sacudirse de elementos incompetentes que enturbian su gestión; decisión para distanciarse y poner a Vladimir Cerrón en su sitio; decisión para sacudirse de la facción prosenderista que merodea Palacio de Gobierno; decisión para constituir un gobierno de izquierda democrática que no renuncie a políticas sociales transformadoras.
La política es el arte de lo posible. La política peruana no necesita arrimarse o hipotecar su futuro a los grandes empresarios mercantilistas que solo buscan beneficiarse de la mejor tajada. La mayoría de hombres y mujeres quiere cambios, quiere nuevas formas democráticas de conducir el gobierno. Pero al mismo tiempo la inmensa mayoría quiere un gobierno cerca de la gente, que resuelva los problemas sentidos y tenga resultados concretos.
Por ello el presidente Castillo, que tiene sus raíces en la agricultura campesina de Cajamarca, tantas veces golpeada por las lluvias y la sequías, y al mismo tiempo haber tenido la fortuna de ser maestro en escuelas rurales donde la educación es la única alternativa para salir de la pobreza, no puede darse el lujo de defraudar a tantos peruanos que vieron en él una luz de esperanza.
El presidente Castillo está obligado a desatar el nudo de la soga que lo mantiene rehén de estrategias fallidas, que solo lo conducirán a la derrota estratégica de su gobierno. Un gobierno débil, sin capacidad de corregir sus errores y sin capacidad de decisión irremediablemente terminará derrotado.
A 40 días de haber iniciado su gobierno, el presidente Castillo está a tiempo de tomar al toro por las astas y dar un golpe de timón estratégico. Está a tiempo de zanjar entre la mediocridad e incompetencia y la posibilidad de construir un gobierno decente, eficaz y con rostro humano.
Esperemos que la ceguera política no tire cinco años más por la borda.
* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash