LA COLUMNA DEL DÍA | Confrontación perversa y diálogo constructivo
Creado el Martes, 17 de Mayo del 2022 06:25:23 pm

La confrontación perversa, que lo constatamos en mayor grado en las últimas décadas, en el fondo es una práctica política que ocurre como un círculo vicioso que se repite y repite durante toda la vida republicana. Me refiero a la confrontación destructiva por intereses de grupo, que cada día echa más gasolina a la hoguera en un afán perverso que destruye la gobernabilidad democrática, sin interesarle el presente y futuro del país.
Generalmente estos grupos tras bambalinas mueven los hilos del poder y a veces utilizan fachadas como universidades, equipos de futbol o entidades benéficas para engañar; pero en otras situaciones no les interesa pasar por encima de quien sea para lograr sus objetivos, sabiendo que en el fondo solo les interesa el poder económico y el poder político para hacer lo que les dé la gana.
Y aclaro que no me refiero en absoluto a las agrupaciones políticas, sociales, juveniles, barriales y colectivos que democráticamente se construyen y activan para hacer activismo social, ambiental y vida política, para cuestionar los problemas, proponer alternativas y legítimamente participar en los procesos electorales para cambiar los destinos de una región o un país.
Lo grave y preocupante es que tras la polarización política y la preocupación de la población por el destino de las regiones y del país, se vulnera derechos de los dirigentes campesinos, comunales y barriales, se posterga legítimas aspiraciones de la población en temas clave como seguridad ciudadana, justicia, agua potable, agua para la agricultura, educación y salud de calidad y tantas demandas urgentes de la población.
Aprovechando la polarización, también se distorsionan perversamente avances y retos de la sociedad, como lograr la equidad de género, igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, derechos de los niños y de los grupos vulnerables. Ningún país que quiera alcanzar mayores niveles de desarrollo con justicia y libertad puede dejar de lado políticas públicas transformadoras que impulsen educación de calidad, conservación del medioambiente e igualdad de derechos y oportunidades sin discriminar a nadie.
Por ello, hoy más que nunca, en medio del clima de polarización e inestabilidad política, es urgente que desde las escuelas, las universidades, las comunidades, los barrios y todas las organizaciones de la población hablemos claro, con diálogos interculturales como una forma de encuentro entre todos, y donde el diálogo en base a agendas y abordaje de problemas concretos, sea horizontal, transparente y constructivo, orientado a las soluciones, donde no existen grupos ni culturas superiores, donde no se permite que las ideas y acciones de una persona o grupo por muy poderoso que sea esté por encima de los demás.
Escribo este artículo desde Santa Cruz, al suroriente de Bolivia, frontera con Paraguay, Brasil y Argentina, que es parte de la macrorregión de los cambas, a quienes muchas veces los gobernantes bolivianos equivocadamente han llevado a enfrentamientos raciales y políticos interesados con los quechuas y aymaras.
En el Perú y América Latina, países de “todas las sangres” como lo reseñaba José María Arguedas, no permitamos que las confrontaciones perversas por intereses políticos y económicos dominen nuestras vidas y nos quiten la alegría de construir países y regiones con mayores niveles de justicia y desarrollo.
* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.
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