LA COLUMNA DEL DÍA | Viejos, jóvenes y la errática cultura del descarte
Creado el Martes, 2 de Junio del 2020 01:59:59 am

Hoy que la pandemia ha incrementado su capacidad destructiva y las cifras se disparan en todo el mundo, y especialmente en nuestro país, hago un alto para reflexionar sobre algunos aspectos relevantes de la vida.
1. LOS VIEJOS Y LOS JÓVENES
Soy un convencido de que jamás puede estar en tela de juicio la importancia del recambio generacional y la urgencia de dar oportunidades a los jóvenes, en cualquier momento y en todas las organizaciones públicas y privadas. Los jóvenes siempre son el fermento y el aire fresco que necesita la sociedad para cambiar paradigmas y afrontar los retos sin tener miedo al cambio.
Con la misma convicción de que necesitan renovación las organizaciones y la sociedad, siempre necesitamos la presencia de aquellos hombres y mujeres que dieron sus mejores energías para que las comunidades, las regiones y los países de cualquier lugar del mundo avancen. ¿Quién no recuerda con respeto y cariño a su maestro o maestra de la escuela que orientó sus primeros pasos de estudiante? ¿Quién no recuerda al dirigente de la comunidad o del barrio, que movió cielo y tierra para que llegue la carretera, o el agua potable, o a aquel que gestionó una biblioteca, el puesto de salud o la universidad?
En el Perú y en el mundo hay cientos y millones de hombres y mujeres de bien que hicieron durante toda su vida su mayor esfuerzo para que los pueblos, los países y la humanidad entera avancen para que haya mayores niveles de justicia y desarrollo.
Ahora que la pandemia avanza destruyendo vidas en todo el mundo, no podemos dejar de levantar nuestra voz para valorar hoy, más que nunca, a nuestros padres, a nuestros ancianos y a todas las personas que dieron los mejores años de su vida para construir lo que hoy tenemos. Por ello, es inhumano e inaceptable escuchar en cualquier lugar del Perú o del mundo que no es prioritario atender a los ancianos. Los pobres y los ancianos nos son la última rueda del coche; merecen la misma atención que todos los seres humanos…. y del Estado merecen la atención preferente.
2. LA ERRÁTICA CULTURA DEL DESCARTE
De igual manera, hoy llegó el tiempo de cambiar la errática e hipócrita cultura del descarte, o de que lo antiguo o usado no sirve. Querer siempre tener el celular o el televisor de última generación, tirando a la basura el antiguo, nos ha conducido a crear una cultura del despilfarro, donde los únicos que ganan son las empresas multinacionales y un modelo que solo alienta el consumismo y depreda los recursos naturales y el medioambiente.
Por supuesto que la tecnología ayuda al desarrollo y a mejorar las condiciones de vida de la gente, pero otra cosa es el exceso o la cultura del descarte, que quiere reemplazar y tirar a la basura todo lo usado, creando falsas necesidades para enriquecer a unos cuantos a costa del sufrimiento y pobreza de mucha gente. ¡Tecnología para la vida, sí! ¡Cultura del descarte, no!
* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.
Foto: publimetro.pe