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LA COLUMNA DEL DÍA | Hora de las organizaciones sociales para afrontar la crisis social y económica

El informe de junio del FMI señala que el Perú tendrá una de las mayores caídas de PBI. Eso significa que en los próximos meses la mayoría de familias peruanas las veremos negras, especialmente las más pobres, advierte Gabriel Mejía Duclós. “Por ello es momento de que la voz y la experiencia de la sociedad civil organizada tengan un rol protagónico para superar esta emergencia”.
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Todos los análisis en el Perú y en el mundo alertan de la gravedad de la crisis social y económica que ha generado el coronavirus, que sigue causando muertes y cuya presencia invisible pero destructiva lo tendremos por lo menos hasta el 2021.

El reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) del mes de junio, “Una crisis como ninguna otra: una recuperación incierta”, alerta que las secuelas económicas y sociales son más graves de lo previsto. Señala que el PBI mundial caerá 4.9% el 2020, y en América Latina, en 9.4%. En Brasil caerá en 9.1%; en México, 10.5%, en Chile, 7.5%, y en el Perú tendrá una de las mayores caídas al disminuir el PBI en 13.9%.

No se necesita tener una bola de cristal o ser economista para concluir que esta es una de las crisis más graves de los últimos siglos, que afecta en distintos grados a todos los países del mundo, y al Perú con mayor fuerza. Dicho en crudo, en los próximos meses la mayoría de familias peruanas las veremos negras, especialmente las más pobres.

Ante la gravedad de la crisis y la fragilidad de la economía familiar, millones de peruanos han salido a las calles rompiendo el aislamiento social en busca del sustento diario. Como lo señalan las últimas encuestas, se ha incrementado el miedo al covid-19 porque la mayoría tenemos un amigo o un familiar fallecido; pero de igual manera se siente desesperación y miedo a que los hijos se queden sin alimentos para comer.

Esta es la realidad que tiene explicaciones estructurales y que desnuda el abandono del Estado a millones de familias que no han superado la línea de pobreza en los barrios de las ciudades y en las zonas rurales, y que hoy el gobierno poco a poco les ha sacado el cuerpo por congraciarse con los banqueros y las grandes empresas a quienes les da todas las facilidades.

Ante esta situación, como en los momentos más complicados de las últimas décadas cuando se luchaba contra las dictaduras, para frenar y derrotar a los grupos terroristas que derrumbaban torres de alta tensión y asesinaban a dirigentes populares, para superar la epidemia del cólera, para sobreponerse a los terremotos, a las emergencias climáticas y hoy para enfrentar a la pandemia del coronavirus, se requiere trabajar en todos los niveles de la mano con las organizaciones de la sociedad civil.

A nivel nacional se tiene 14 mil comedores populares, miles de comités de Vaso de Leche, miles de organizaciones de mujeres artesanas, microempresarias y emprendedoras, miles de organizaciones de productores agrarios, centenares de organizaciones de pescadores, centenares de comisiones y juntas de usuarios de riego, centenares de comunidades campesinas y nativas, centenares de organizaciones de ronderos y miles de comités barriales, de sindicatos y frentes de defensa, como también se tiene a los colegios profesionales, universidades, cámaras de comercio y organizaciones de desarrollo.

Este poderoso ejército de organizaciones de base y de la sociedad civil tiene una larga tradición de trabajo organizativo y de solidaridad, con resultados que probadamente han dado sus mejores esfuerzos en los momentos más difíciles de la historia nacional y que hoy puede dar una batalla exitosa para derrotar al coronavirus. Por ejemplo, muchas de estas organizaciones como los comedores populares en alianza con las juntas vecinales, comunidades campesinas y otras organizaciones de alcance nacional, en pocos días podrían organizar una red nacional de comedores de emergencia para alimentar a más de 10 millones de personas.

Es el momento de que la voz y la experiencia de la sociedad civil organizada tengan un rol protagónico para superar esta emergencia. Solo el desconocimiento y la incompetencia de los gobernantes pueden mantener al margen a la población organizada.

* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.

Foto: Referencial / Difusión