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LA COLUMNA DEL DÍA | ¿Existe una “nueva normalidad”?

¿La pandemia de covid-19 puede cambiar totalmente el curso de la vida de un país o una región? Gabriel Mejía Duclós sostiene que no, y demanda al Estado cambios profundos, sobre todo en salud, educación y agricultura
covid_19

Empiezo esta reflexión haciendo otra pregunta: un hecho o acontecimiento grave como un terremoto, un evento climático extremo o una pandemia como el coronavirus, ¿puede cambiar totalmente el curso de la vida de un país o una región? Las diferentes experiencias vividas nos enseñan que puede haber alteraciones temporales, pero de ninguna manera puede ser por un periodo indefinido o para siempre. No existe fenómeno, proceso o experiencia que sea eterna. Hay un viejo adagio que dice: no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.  

Y voy al grano: personalmente no creo en nuevas normalidades, ni comparto algunas frases de moda como la llamada “nueva normalidad”. Los seres humanos tenemos la suficiente inteligencia y capacidad de resiliencia para afrontar los hechos, resolver los problemas o plantear estrategias bien pensadas para impulsar o adaptarnos creativamente a los cambios. En las comunidades, en el Perú y en el mundo existen procesos sociales, económicos y políticos dinámicos en permanente cambio y evolución. En la historia de la humanidad nada permaneció estático, y en esencia los seres humanos somos promotores de cambios para mejorar la calidad de vida de las personas.

El coronavirus es una pandemia generada por un  virus o peligro biológico denominado COVID-19, que ha irrumpido en el mundo entero, generando incertidumbre y muerte, golpeando con mayor crueldad a los ancianos y a las poblaciones con mayores niveles de pobreza y donde sus sistemas de salud e infraestructura hospitalaria son precarios.

Pero el COVID-19 será controlado en el Perú y en el mundo cuando en algunos meses se tenga la vacuna, que hoy varios centros de investigación y universidades vienen desarrollando. Entonces regresaremos poco a poco a recuperar nuestro ritmo de actividades. Como es evidente, la pandemia ha cuestionado severamente nuestro modo de vida y nos está dejando y dejará muchas lecciones aprendidas y enormes retos para mejorar como familia, estado y sociedad.

Por ello, volviendo al tema central que hoy nos ocupa, ¿estamos viviendo o hemos entrado a una nueva normalidad? ¡Para nada! No podemos aceptar que se normalice la muerte de nuestros viejitos o de los más pobres, no podemos aceptar que se normalice la tristeza, el caos o la ineficiencia de muchos funcionarios. Sí hay, y con mayor razón debe haber procesos de cambio para modificar los que no funcionan o no sirven. Por ejemplo, la inmensa mayoría estamos de acuerdo que la mayor tajada de la torta o gasto del Estado a nivel nacional, regional y local tiene que ser en salud, educación y agricultura.

Lo más pronto posible tenemos que saldar la inmensa deuda que tenemos para brindar salud y educación de calidad. Ningún país puede preciarse de que está camino al desarrollo si millones de familias van a  seguir mendigando atención en los hospitales o si las mujeres en las comunidades tienen que caminar más de cinco horas para llegar a una posta médica sin equipamiento ni medicinas. De igual manera, en las escuelas, es inaceptable que nuestros maestros tengan un sueldo miserable y no se invierta en equipamiento y tecnología para que nuestros niños tengan una educación del siglo XXI. Y lo mismo con los campesinos, que son los más pobres de los pobres, siendo ellos quienes producen alimentos para que lleguen a nuestra mesa.

No queremos nuevas normalidades, queremos cambios profundos, queremos un país moderno, pero con mayores niveles de justicia.

* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.

Foto: El Peruano