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LA COLUMNA DEL DÍA | Este partido también lo ganamos

¿Qué tal si le ganamos el partido a la corrupción y todos somos guerreros de este equipo llamado Perú?, pregunta la antropóloga social Karla Fournier

Nuestra selección, después de 36 años, volvió a jugar una Copa Mundial y nos dio esa gran alegría de ver nuestra bicolor agitarse en estadios de Rusia. “Cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si eres mi Perú querido, mi país bendito que me vio nacer”, retumbaba por las calles rusas, lo que nos llevó a coronarnos como la mejor hinchada del mundo. 

Después de 44 años estuvimos en una final de la Copa América y somos subcampeones. Hemos visto evolucionar a nuestra selección en los últimos años: de ser un grupo de jugadores que iban ganando experiencia y que pasaban a formar parte de grandes clubes internacionales con visibles estrellas futbolísticas, a ser un EQUIPO. 

Existen varias lecturas acerca de los últimos éxitos de la selección de futbol de nuestro país. Una que a mí en lo personal  me gusta es aquella que se refiere al denominado EFECTO GARECA. Me impacta, pues este análisis, más allá de lo deportivo, trata sobre el espíritu de equipo para lograr un resultado final exitoso.

EQUIPO: EL TODO VALE MÁS QUE LA SUMA DE LAS PARTES

Trata sobre poner al equipo por sobre las individualidades y hacer que el conjunto haga el esfuerzo. En el caso del fútbol, lo que supuso el éxito final fue prescindir de los “Cuatro fantásticos” y optar por “Once guerreros”. 

Hoy muchos hablan sobre trasladar el EFECTO GARECA al mundo de los negocios. Interesante el análisis desarrollado sobre este tema por Consumer Truth. Después de leerlo anoche, me hacía esta pregunta: ¿Y si trasladamos el EFECTO GARECA a nuestras vidas? Mejor aún: ¿y si trasladamos el EFECTO GARECA a nuestro rol como ciudadanos, a la política, a lo social?

¿Y si comenzamos a trabajar en equipo? ¿Si somos más humildes? ¿Si comenzamos a preocuparnos más por las cosas sencillas, pero importantes, como la limpieza de nuestras calles y cogemos una escoba y limpiamos nuestra vereda? ¿Y si vamos más allá y nos organizamos con nuestros vecinos para cuidar el parque cerca a nuestra casa? ¿Qué tal si nos comenzamos a interesar por el bien común, por la limpieza de nuestros principales recursos, por nuestra bahía, por la limpieza de nuestras vertientes de agua?

Hace algunos años un profesor de sociología de mi universidad, de origen ruso, nos decía que le llamaba mucho la atención la forma cómo nos educaban en temas relacionados al civismo y patriotismo, con actividades pomposas de izamiento del pabellón nacional y en actividades, por ejemplo, como las que se realizan en el marco del Día de la Bandera, en las que se entona el Himno Nacional con fervor, y nos hacía el siguiente cuestionamiento: ¿cómo podemos aprender a amar a nuestra patria, entonando una canción, o rindiendo homenaje a determinados símbolos patrios, si antes no habíamos empezado por lo más simple: a cuidar y limpiar nuestro barrio, por ejemplo, a no rayar las paredes o ensuciar nuestras calles, luego a amar nuestro distrito, nuestra provincia, nuestra región, finalmente nuestro país? 

El amor se demuestra, dicen: ¿qué tal si repensamos nuevas formas de amar a nuestro país, de amar nuestras costumbres, de amar nuestros ríos, de amar nuestros recursos arqueológicos, nuestros monumentos históricos tantas veces vejados por los propios ciudadanos de este país?

Nuestro país, así como en el futbol, después de muchos años vive un momento histórico y crucial. Después de muchos años, por la  crisis del sistema político y judicial plagado de corrupción, los peruanos dijimos basta y nos movilizamos en las calles; en las calles fuimos un equipo, gritando a una sola voz, que se vayan todos, todos los corruptos. 

Y con nuestra voz en las calles hemos impulsado que se dé pie a una serie de reformas, como por ejemplo una de vital importancia: la referida a la democracia interna en los partidos políticos, la misma que plantea -en resumen- que los partidos que tomarán el poder en el Perú no deben ser más partidos cascarón, sino partidos con militancia activa, para evitar que grupos con intereses particulares tomen el poder y lleguen con financiamientos oscuros. 

Esta reforma nos plantea nuevos retos como ciudadanos, pues ninguna ley funcionará si nosotros no cambiamos esa actitud pasiva ante la política y pasamos a involucrarnos más activamente en luchar por el bien común. Esta nueva reforma es un llamado a dejar la banca (siempre criticamos que todo anda mal con los que nos gobiernan y solo somos espectadores que van a votar cada 4 o 5 años). Esta reforma que tiene mucho de nuestras demandas en las calles es un llamado a ponernos la camiseta y dar un paso más allá a jugar el partido de nuestras vidas, el del futuro de nuestros hijos, a dejar de votar por caudillos y ser partícipes de los procesos de cambio que sacuden nuestro país. De nosotros también depende construir una nueva democracia participativa: la pelota está en nuestra cancha ahora. ¿Qué tal si le ganamos el partido a la corrupción y todos somos guerreros de este equipo llamado Perú?

* Karla Fournier Robles es antropóloga social, administradora de empresas, con maestría en Gerencia Social, exdirectora ejecutiva del Instituto de Desarrollo y Responsabilidad Social Atusparia-Chimbote, directora del proyecto turístico y ecológico “Rescatur”, activista político y social. 

Foto: El Bocón 

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