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LA COLUMNA DEL DÍA | El dato, la información y el conocimiento

Por el doctor Felipe Llenque Tume*

Mucho se habla que estamos viviendo en la era del conocimiento debido a que quien no tiene poder es porque no tiene conocimiento. La verdad que es así sino veamos quiénes son los países que tienen más poder, en distintas áreas, es debido al conocimiento que poseen. Una organización es más poderosa que otra debido al conocimiento que posee. Así también lo podemos observar en las personas que cuanto más conocimiento poseen, más poder tienen, para bien o para mal.

Y, cómo se llega al conocimiento, pues déjenme decirles que existe literatura que señala que para que se obtenga conocimiento primero se tuvo que partir de la obtención del dato y luego de la información. Veamos las definiciones de cada uno de ellos.

Según Davenport y Prusak (1999), los datos son la mínima unidad semántica que por sí solos son irrelevantes como apoyo a la toma de decisiones. Un número telefónico o un nombre de una persona, por ejemplo, son datos que, sin un propósito, una utilidad o un contexto no sirven en la toma de una decisión. Los datos pueden ser una colección de hechos almacenados en algún lugar físico como un papel, un dispositivo electrónico o la mente de una persona. En este sentido las tecnologías de la información han aportado mucho en recopilación de datos.

La información se puede definir como un conjunto de datos procesados y que tienen un significado, y que por lo tanto son de utilidad para quién debe tomar decisiones, al disminuir su incertidumbre. Los datos se pueden transforman en información añadiéndoles valor. Por tanto, la información es la comunicación de conocimientos o inteligencia, y es capaz de cambiar la forma en que el receptor percibe algo. 

El conocimiento es una mezcla de experiencia, valores, información y know-how que sirve como marco para la incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil para la acción. Se origina y aplica en la mente de los conocedores. En las organizaciones con frecuencia no sólo se encuentra dentro de documentos o almacenes de datos, sino que también está en rutinas organizativas, procesos, prácticas, y normas. El conocimiento se deriva de la información, así como la información se deriva de los datos.

Se evidencia, con base en todo lo anterior, que la relación entre dato, información y conocimiento es lineal, secuencial y progresiva, y que el proceso de transformación consiste en añadirle algo al dato para que llegue a ser información, y luego añadirle algo a la información para que se convierta en conocimiento según Moteleb y Woodman (2007, p. 57), aunque de acuerdo con Lang (2001, p. 48) y Yahya y Goh (2002, p. 460), se debe subrayar que subyacen a cada concepto unas variantes contextuales, de uso, evaluación e interpretación que permiten concluir que dato, información y conocimiento son radicalmente diferentes y excluyentes entre sí.

Finalmente, para concluir, se puede señalar con un ejemplo sobre la importancia de estos tres conceptos. Los números  19, 20, 21 y 22 son datos, por sí solos, no nos dicen nada ¿Cómo estos datos se convierten en información? Cuando decimos: jóvenes entre las edades de 19, 20, 21 y 22 años. ¿Y cómo se convierte en conocimiento? Cuando señalamos que: jóvenes entre las edades de 19, 20, 21 y 22 años de edad les gusta divertirse los fines de semana. Con todo este conocimiento una organización empresarial puede ejecutar un plan de marketing. A dichos jóvenes que les gusta divertirse los fines de semana les podemos vender ropa casual o deportiva.

*Felipe Llenque Tume

Pastdecano del Colegio de Licenciados en Administración (CORLAD Chimbote).

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Foto referencial: comunidad EIBS

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