LA COLUMNA DEL DÍA | Divina comedia
Creado el Lunes, 15 de Mayo del 2023 09:34:16 am

Los abogados conocemos tres jerarquías de fiscales, los provinciales, los superiores y los supremos, pero en la práctica hace buen tiempo que existe una categoría adicional, a quienes irónicamente llamamos los divinos.
¿Quiénes son los fiscales divinos? Son aquellos fiscales que sus carreras fueron afectadas por la suerte y pasaron de ser uno más entre cientos fiscales provinciales a guardianes de la legalidad en dependencias claves del Ministerio Público, permaneciendo en sus funciones por años sin ser sometidos a rigurosos procesos de ratificación como manda la ley y su labor no puede ser cuestionada por nadie, ni en la propia fiscalía, ni desde la sociedad civil.
Estos fiscales existen y hasta hace poco gozaban de un poder tácito que sólo podía provenir de su condición de seres cuasi “divinos”, uno de los más conocidos es indudablemente José Domingo Pérez, el fiscal idolatrado por un sector del país debido a que hasta en tres ocasiones logró que Keiko Fujimori vaya a prisión preventiva, ordenó la detención de Alan García que motivó el suicidio del expresidente y dispuso la detención de alrededor medio millar de influyentes políticos, empresarios acaudalados y poderosos personajes; era la figura que debido a su audaz accionar había logrado llevar a la cárcel por fin, a aquellos que parecían intocables.
Sin embargo, desde una perspectiva técnico–jurídica varios abogados señalamos que el actuar de Pérez era abiertamente politizado, parecía listo para las cámaras, pero sus dichos carecían de una estructuración penal, que era indispensable para las investigaciones, aun cuando gozaba de abundantes recursos para sacar adelantes sus pesquisas.
Por avatares de mi ejercicio profesional ejercí la defensa en algunos casos a su cargo, como el denominado “Cócteles”, que involucraba el origen de los fondos para la campaña presidencial de Fuerza Popular y puedo decir que, conozco de cerca los múltiples motivos por los que su acusación fue devuelta hasta en nueve ocasiones por el juez Zúñiga, quien finalmente permitió que su paisano Pérez oralice la acusación porque había fallado nueve veces por escrito, sin que individualice la imputación a los acusados, ni señale la utilidad de las más de cuatro mil pruebas que la propia fiscalía aportaba. La incapacidad del fiscal Pérez y la verdad de los hechos han permitido que se formulen varios pedidos de nulidad contra la acusación, que muy probablemente se declaren fundados y seis años de investigación con el dinero de todos, terminen en un costal de yute en algún sótano de la Fiscalía.
El acuerdo con Odebrecht es otro documento que me lleva a pensar que no sólo Pérez, sino también Rafael Vela habrían favorecido a la corrupta empresa brasileña, que se fue del Perú sin pagar por sus actos delictivos con la complacencia de los fiscales divinos.
Seis años después, solo Ollanta Humala está empezando un juicio por las acusaciones en su contra, las demás investigaciones siguen ahí, a la deriva sin mayor rumbo porque al parecer el histrionismo de Pérez ya no alcanza para justificar seis años de trabajo sin resultados y sus falencias como funcionario público se han hecho evidentes por sus inmensos errores y quizá por eso se aleja de la fiscalía a tentar una judicatura.
El Equipo Especial de la Fiscalía ha defraudado a todos y como advertí varias veces, es probable que muchas de las prisiones preventivas hayan tenido móviles políticos porque ninguna va a tener sentencia, tal vez algunas pocas pasen a juicio, y así todo lo vivido termine pareciendo una cornisa de El Purgatoria en la novela Divina Comedia de Dante Aligheri.
*Pablo Rioja Cueva es abogado especialista en derecho constitucional y administrativo, árbitro en contrataciones con el Estado y laboral. Tiene amplia experiencia en gestión pública y docencia universitaria. Fue regidor en la Municipalidad Provincial del Santa.
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