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LA COLUMNA DEL DÍA | Proyecto Educativo Regional: entre la oportunidad perdida y la nueva esperanza

Las autoridades competentes son las llamadas a convocar para establecer el rumbo de la educación en Áncash y dejarse de medidas improvisadas y parciales, señala el profesor Miguel Arista Cueva

El Proyecto Educativo Regional (PER) constituye el principal instrumento para gestionar el sector educación en la región. Permite, además, articular la educación al desarrollo regional y local, y que nuestra región Áncash pueda trazarse la visión y prioridades educativas según sus necesidades de desarrollo; repensar el sentido y las prioridades del servicio educativo según las necesidades y demandas de atención, y guiar las decisiones sobre la asignación de recursos para que la educación responda a los retos del desarrollo humano centrado en las personas. 

Se trata, sin embargo, de una tarea que no es habitual en nuestras prácticas de gestión. Esta pero el PER no es solo un instrumento de planificación operativa. Su validez y legitimidad dependen del grado en que su elaboración sea producto de un intenso diálogo y discusión entre los representantes de distintas organizaciones, instituciones y grupos sociales que planteen sus necesidades y demandas a la educación. El desarrollo de un espacio permanente de discusión es también parte del PER, no solo para su elaboración sino también para identificar compromisos que asumir para su implementación. 

El PER entraña, también, el desarrollo de capacidades para que los participantes cuenten con mecanismos y herramientas para analizar la problemática educativa, lo cual incluye una práctica reflexiva de autoevaluación como una forma de revisar la dirección de los procedimientos para tomar decisiones. 

La gestión del Dr. Teodosio Quiroz Aguirre, el mejor director de regional de Educación que Áncash ha tenido, en el 2006 inició un esfuerzo para la construcción del  PER para Ancash, el cual fue culminado en el 2009 cuando tuve la oportunidad de lograr que se apruebe. Sin embargo, fue desperdiciado. A pesar de que sus objetivos estuvieron planteados al año 2021, nunca llegó a implementarse porque al director que me sucedió en el cargo no le dieron un millón de soles para su implementación, igual que a otro que ahora pide casi un millón para poner orden en la DREA y en una UGEL. Pese a que durante el proceso de su construcción fue socializado, después de su aprobación a partir del año 2010 el magisterio y los actores educativos en general han permanecido ajenos  a la existencia del PER y, por supuesto, a su elaboración, por ello carecía de legitimidad. Transcurrido el tiempo, autoridades vinculadas al sector han permanecido anquilosados y mostrando una clamorosa falta de iniciativa para poner en agenda los principales aspectos que necesitan atenderse para hacer una buena gestión en el sector educación que redunde en elevar la calidad del servicio y, por ende, la calidad educativa; tanto así que este vence el 2021 y ya se empieza a construir el Proyecto Educativo Nacional al 2036.

Esta situación plantea una nueva oportunidad para actualizar el Proyecto Educativo Regional al 2036, pero esta vez para aplicarlo, no para guardarlo o pedir dinero y si no lo trasfieren echarlo al tacho. Hay que llevarlo a la práctica. El Proyecto Educativo Regional es el timón, es el referente para hacer gestión regional en educación. Ahora bien, no hay que esperar a que desde Lima nos digan cuándo empezar. Casi toda la problemática planteada sigue vigente puesto que no se abordó hasta ahora. Las autoridades competentes son las llamadas a convocar para establecer el rumbo de la educación en Áncash y dejarse de medidas improvisadas y parciales. Desde un punto de vista objetivo, lo indicado parece ser contar con dos espacios de debate: uno más restringido, con actores mejor informados y con poder de decisión, y en el que se elaboren productos concretos; y otro más amplio, a manera de foro regional educativo, en el que se den a conocer y se sometan a aprobación las propuestas trabajadas en el otro espacio. Junto a ello, establecer acuerdos institucionales para que sus representantes se mantengan o su rotación sea mínima (uno o dos delegados a lo más) y que tengan algún poder de decisión para asumir compromisos.

Estas son, pues, algunas reflexiones que pretenden llamar la atención de los responsables del sector educación en Áncash para que, teniendo la oportunidad de empezar de nuevo, no se vuelva a desperdiciar el tiempo, los recursos, ni la valiosa construcción de mucha gente. Convoquen, conformen equipos técnicos, etc., y con sus acciones den muestras de verdadero interés por hacer una revolución educativa en nuestra región, mostrando un trabajo dinámico que los diferencie de rutinarias gestiones regionales que solo se dedican a  administrar la crisis y durar en el cargo lo más que puedan y, al igual que hasta ahora, nunca se ocuparon de lo sustancial de la educación. El tiempo sigue pasando y seguimos teniendo más de lo mismo.

* Miguel Arista Cueva es docente y abogado. Consultor, conferencista, especialista en gestión pública, educación y derecho administrativo. Fue director regional de Educación de Áncash y del Colegio de Alto Rendimiento de Cajamarca. 

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