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LA COLUMNA DEL DÍA | La “vieja confiable”: la culpa es de la gestión anterior

Responsabilizar al antecesor de la propia ineficiencia ha sido por años la excusa de los incapaces, pero las actuales autoridades ya exageran, sostiene Miguel Arista en su columna de hoy
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Para evitar confusiones y susceptibilidades debo iniciar dejando en claro que la expresión “vieja confiable” se popularizó a través de la serie Bob Esponja para hacer referencia a  cuando se recurre a una  fórmula que nunca falla. No tiene nada de despectivo, por si acaso.

El año pasado las autoridades políticas popularizaron la frase “la culpa es de la gestión anterior”, algunos directamente y con frecuencia, y otros esporádicamente y con relativa sutileza, o tal vez hasta con cargo de conciencia. 

En la municipalidad provincial, el alcalde Roberto Briceño fue quien más recurrió a este argumento, sobre todo cuando se le reclamaba su ineficiencia en el recojo de basura, entre otras cosas. Claro que con el paso del tiempo después del caso de la Plaza Grau y la demolición del bulevar, entre otros, ya no funcionó la “vieja confiable”.

En el caso de Nuevo Chimbote, el alcalde “Socio” Caldas, como gusta que le llamen, desde el inicio de su desgobierno, en cada discurso, en cada visita a los pueblos, además de recalcar su fantasiosa “gestión histórica”, se ha encargado de denostar y minimizar el trabajo de los alcaldes que lo precedieron. Ayer lo volvió a hacer cuando le increpé por su inacción en el caso de los corralones sobre los que Alberto Alfaro, el mejor gerente que tuvo Briceño, hizo un buen trabajo y derivó a Nuevo Chimbote. Me contestó que es culpa de Valentín y Gasco porque nunca hicieron nada, lo cual fue secundado por su gerente quien, matonescamente, se acercó, gritó y se fue para no explicar su ineficiencia en este caso. Ese reclamo me costó el inmediato ataque sus troles-funcionarios, tal vez traídos también desde Casma, al igual que otras costumbres.  

Ambos alcaldes que llegaron al poder por la misma agrupación política, tienen en común, además de acusar a la gestión anterior de sus actuales incapacidades, negar que son corruptos y acusar a los anteriores de serlo. Suelen decir que ellos no son corruptos; Victoria y Valentín, sí. Pero hay que recordarles que los procesos por corrupción de esos exalcaldes corresponden a su primera gestión de hace diez años. A los actuales de lo que se les acusa es de ineficientes; lo de corruptos es cuestión de sentarse a esperar y veremos qué resulta. 

Así mismo, otra cosa que tienen en común Briceño y Caldas es que tienen gerentes municipales que juegan su partido aparte porque quieren ser candidatos; y, por último, estos alcaldes que se quejan de la gestión anterior y la culpan de sus males, no se quejan que sus antecesores les hayan dejado proyectos de obras y dinero que hoy ejecutan alegremente; de eso no hay quejas. Les dejaron problemas  y mucha plata, lo que no les dejaron es capacidad de gestión y ellos no la han podido conseguir aún.

En este tema el que no se ha quejado de la gestión anterior es el gobernador Morillo, quien no puede quejarse ni denunciar irregularidades porque, como muchos saben, Gamarra Alor no solo apoyó su campaña electoral, sino que las “obras” de losas y campos deportivos que ha inaugurado hasta ahora fueron iniciados por la gestión anterior; bueno, para ser preciso, puede pero no quiere, porque lo más probable es que oiga la voz de su  conciencia. Pero por eso se saltea y su “vieja confiable” consiste en acusar de “comandos” a quienes lo denuncian y/o critican, menos a los que trabajan con él y le enseñaron las oscuras artes; pero solo lo hace cuando está desesperado. Tal vez su conciencia le recuerda que en esa gestión que él insulta le adjudicaron la sobrevalorada obra del canal San Bartolo; sí, esa obra cuya investigación la fiscalía sigue dilatando a más no poder. Tal vez se imagina la voz de Álvarez o la cara de Lucho Arroyo y, entonces, se detiene hasta otro momento en que tenga la necesidad de culpar a alguien más de su propia incapacidad. 

Culpar a la gestión anterior de la propia ineficiencia ha sido por años “la vieja confiable”, la que nunca falla, para justificar temporalmente el desconocimiento o ineficiencia al inicio de la gestión nueva; sin embargo, las actuales autoridades han exagerado al extender este recurso a más no poder, y tal vez lo sigan haciendo hasta que culmine su periodo, aun cuando ya no surta efecto. Todo esto sucede porque algo estamos haciendo mal. Los candidatos son elegidos  sin tener la más mínima idea de la institución que pretenden gobernar; ganan y no saben qué hacer. Es nuestra responsabilidad ciudadana elegir bien y terminar con el pretexto de la “vieja confiable”.

* Miguel Arista Cueva es docente y abogado. Consultor, conferencista, especialista en gestión pública, educación y derecho administrativo. Fue director regional de Educación de Áncash y del Colegio de Alto Rendimiento de Cajamarca.