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LA COLUMNA DEL DÍA | Irán y Estados Unidos, ¿un desenlace inminente? (II)

Luego de una semana, el escenario, como era de esperarse, pulula entre la incertidumbre y la falta de diálogo, señala el ingeniero Diego Mendoza

Luego de una semana, el escenario, como era de esperarse, pulula entre la incertidumbre y la falta de diálogo. Esto es razonable, teniendo en cuenta la inmediatez de los sucesos. A saber, hoy la ciudadanía iraní cuestiona a sus gobernantes debido a la caída del avión de Ukraine International, muriendo 176 personas en total, muchos de ellos iraníes y otros más británicos y canadienses.  

Culpar a Estados Unidos resultaba próximo, no solo por el contexto, sino también por el recuerdo de la caía del vuelo 655 el 03 de julio de 1988, durante la administración Reagan, dando muerte a 274 pasajeros, hecho por el que Estados Unidos nunca se disculpó.

Finalmente, la responsabilidad no fue de Estados Unidos, sino del gobierno iraní, el mismo que, presionado ante la evidencia, terminó por admitir su culpa.

La muerte de Soleimani suponía un mismo caudal en el sentimiento iraní respecto a Estados Unidos, pero ya no lo es más. Este viraje pone de manifiesto el comportamiento social de Irán y los propios retos domésticos que debe enfrentar para que, alcanzando un mismo consenso, no haya dudas de la calidad de quienes, finalmente, deben velar por su seguridad.

Por otro lado, como era de esperarse, Estados Unidos encrudeció más la situación al imponer nuevas sanciones a Irán. Estas vienen a acumularse a una serie de sanciones que aumentaron de manera progresiva desde la ruptura de sus relaciones diplomáticas en 1979 y que se consolidaron desde la decisión de Trump e dar por concluido, el año pasado, el Plan Conjunto de Acción Comprehensiva, el mismo que tenía por objetivo limitar el programa de energía atómica iraní. 

Estas nuevas sanciones, como era de esperarse, no solo aplican a Irán, sino también a sus aliados. Son en total un paquete de 17 sanciones específicas contra productores de hierro y acero. Además, también se castiga a 08 altos oficiales iraníes.

Washington actúa así bajo la expectativa de mermar aún más la economía iraní. Así comienza la llamada “guerra económica”. Como ha manifestado el propio Irán, este ha mantenido durante años un déficit, a la par de una brecha fiscal que era producto de la pérdida del valor de su moneda, el rial iraní, y la caída de las ventas del petróleo en casi un 90%.

Con ello el desempleo, inflación y un lento crecimiento han sido características extendidas en su ciudadanía. Según el Banco Mundial, Irán experimentó un breve tiempo de tranquilidad, especialmente cuando Trump no intervenía en el Acuerdo Nuclear. Sin embargo, luego de ello, y a partir del 2018, este presenció un crecimiento negativo del -4.8% ese año y un -9.5% en el 2019, además de contar con una tasa de desempleo del 16.8% el mismo año.

Este escenario está fuertemente vinculado con las próximas elecciones presidenciales en noviembre, precisamente donde Trump buscará su reelección. De modo tal que, el actual presidente, puede ver dicho contexto como oportunidad o no. Todo dependerá de cómo actúe o cómo se desarrollen las actividades durante los 10 meses restantes.

La política exterior en Estados Unidos no es un asunto accesorio, es, por el contrario, un capítulo importante en la agenda del universo electoral. Kennedy, Bush padre e hijo lo sabían muy bien, al punto de poder impulsar su popularidad en las distintas situaciones de conflicto, aunque claro, esas fueron impulsadas en conflictos masivos, a saber, crisis de los misiles en Cuba, guerra del Golfo y el atentado del 2001.

Trump se ha caracterizado por carecer de una política exterior plenamente definida. Como se recuerda, Estados Unidos estuvo a punto de retirar a sus tropas de Siria, pero solo para que después despliegue más con el fin de prepararse ante un posible conflicto ante Irán. O cuando recientemente, al mandar a asesinar al general iraní, Soleimani, aún no puede definir cuál era el peligro latente o inminente que querían evitar.

Esta incertidumbre desdice sus propias palabras en campaña electoral, las mismas que bajo el programa “Estados Unidos primero”, buscaba inicialmente salirse de cualquier forma de guerra. Esa costumbre no es nueva pero sí reafirma su carácter hipócrita. 

* Diego Mendoza Franco es ingeniero industrial, egresado del Programa de Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública de la PUCP y el CAF, coordinador del Círculo de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos Aleph, promotor de los ODS por el Senado de Buenos Aires, Parlamentario Joven Nacional y activista social.

Foto: Avisos de España

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