LA COLUMNA DEL DÍA | Las emociones
Creado el Jueves, 24 de Noviembre del 2022 09:31:25 am

No se puede entender la ética solamente como cumplir normas o aplicar las observaciones de las ciencias sociales. ¿Por qué un orden social habría de cultivar o recurrir a las emociones, en lugar de limitarse a crear un sistema de reglas justas y un conjunto de instituciones que la respaldan? Juan Pablo II afirma que no se llega a actuar éticamente solo por una teoría o por la comprobación de los hechos.
El problema es que en nuestra época no se considera la persona como un instrumento de conocimiento y de cambio. Se considera imposible conocerse y cambiarse a sí mismo y a la realidad solo siguiendo el ejemplo de una persona. Sin embargo, se ha de destacar que las verdades buscadas en la relación ética no pertenecen primeramente al orden de una teoría sobre la ética sino a lo que la misma persona manifiesta de su propio interior.
En efecto, la perfección del ser humano no está en la mera adquisición de un conocimiento abstracto de la verdad, sino que consiste también en una relación viva de entrega y fidelidad hacia el otro. Estas relaciones vivas son los buenos ejemplos que son emociones que expresan las verdades. Los niños no solo reciben aliento e instrucción sobre ética sino sobre todo imitan los buenos ejemplos de sus padres. Se construyen las emociones sociales de los niños en las relaciones emocionales con sus padres. La moralidad no llegaría a existir si no es también por las emociones, las cuales resultan cruciales para que se la mantenga. El desarrollo de las emociones en la fase de la niñez explica mucho de su comportamiento posterior.
Aristóteles es el primero que da mucha importancia a las emociones en la ética. “Llamo pasiones, el deseo, la ira, la cólera, el temor, la audacia, la envidia, la alegría, el sentimiento amistoso, la indignación, la añoranza, la rivalidad, la piedad o compasión”. Las pasiones de agresividad como la cólera, envidia y celos, juegan un papel importante en la vida social. La respuesta son la victoria o superioridad, el amor, el mando, la rivalidad y los honores.
Martha Nussbaum afirma en su libro “Paisajes del Pensamiento” que las emociones tienen un aspecto cognitivo, un juicio de valor, y que la compasión es considerada la más importante de las emociones en la historia porque nos pone en contacto con las otras personas. Nos libera del narcisismo. Ella hace referencia a Aristóteles porque él es el primero que hace una definición y un análisis magnífico de esta emoción: “La compasión es una emoción dolorosa dirigida al infortunio o sufrimiento de otra persona”.
Hay tres requisitos para poder hablar de la compasión: en primer lugar, una creencia que el sufrimiento es grave, en segundo lugar, la creencia que la persona no merece este sufrimiento y en tercer lugar, una creencia según la cual las posibilidades de la persona que experimenta la emoción son parecidas a las del que padece sufrimiento. Las ocasiones que muestran compasión son la muerte, las agresiones corporales, la vejez, la enfermedad, la falta de alimentos o amigos, la debilidad física, la desfiguración, la inmovilidad, los reverses de expectativas formadas o la mera ausencia de buenas perspectivas. Una sociedad que persigue la justicia puede cultivar la compasión.
*Padre Johan Leuridan, OP, doctor en Teología en la Universidad Urbaniana (Vaticano), personalidad meritoria de la Cultura del Ministerio de la Cultura, miembro honorario de la Academia de la Lengua, doctor honoris causa de la Universidad de San Marcos y autor del libro "El Sentido de las Dimensiones éticas de la Vida".
