LA COLUMNA DEL DÍA | Prioridad a la gestión e inversiones para garantizar el derecho al agua
Creado el Martes, 10 de Noviembre del 2020 01:40:38 pm

Todos sabemos que el agua es esencial para la vida y para el desarrollo de las comunidades de los países y del mundo entero. Es imposible la existencia de la vida sin disponer y sobre todo acceder a este líquido vital llamado agua.
Los asentamientos humanos y ciudades necesitan de agua para atender sus necesidades vitales a nivel de consumo humano y saneamiento, como hoy lo exige la pandemia; pero también para desarrollar sus diferentes actividades productivas. Sin duda alguna, una de las actividades productivas esenciales para garantizar el derecho a la salud y a la vida es la producción de alimentos.
La agricultura utiliza el 80 % del agua para regar los campos, lo que permite a las plantas tomar los nutrientes por las raíces y producir los alimentos suficientes para abastecer a los mercados y llegar a nuestras mesas.
Sin embargo, en pleno siglo XXI, con el aumento de la población y el cambio climático, el agua –un recurso renovable– no está disponible para todos porque existe una serie de brechas, problemas y pocas inversiones que no permiten que todas las personas y la población tengan acceso al agua en igualdad de condiciones.
Al analizar el recurso agua en el Perú, desde el punto de vista técnico podemos decir que somos el octavo país con mayor cantidad de agua dulce en el mundo, pero debido a la configuración del territorio nacional no está disponible en forma natural. Por ejemplo, en la gran cuenca del Pacífico, que abarca desde los andes hasta el mar, según el ANA entre Tacna y Tumbes existen 62 cuencas, cuyos ríos descienden a los valles de la costa, donde tenemos solo el 2 % del agua, en tanto el 97 % del agua va por los ríos a la gran cuenca del Amazonas.
A diferencia del río Santa y otros pocos que son alimentados por los nevados y lagunas, tienen agua todo el año, pero ríos como Nepeña y Casma solo tienen agua en la temporada de lluvias. Por eso este año que el Senamhi reporta la existencia del fenómeno “La Niña” se tendrá mayores lluvias en el centro y sur del país; en tanto, desde Áncash al norte del país se tendrá un año seco con menores lluvias.
Las manifestaciones de la sequía lo están sintiendo directamente las familias productoras de la región Áncash, especialmente en la cordillera negra y en las cuencas de los ríos Nepeña, Casma y Huarmey, donde muchos cultivos sembrados entre agosto y octubre pueden perderse; asimismo, los productores de frutales y otros cultivos de las cuencas media y baja están sintiendo los estragos de la falta de agua que está perjudicando seriamente sus niveles de producción. Por ejemplo, hace unos días pude constatar en Yaután y Pariacoto plantaciones de mango, palto y manzana seriamente afectadas.
Si el Gobierno Regional de Áncash sigue de brazos cruzados y no impulsa un programa regional de siembra y cosecha de agua y gestión integral de recursos hídricos, que incluya reforestación y un sistema de más de 5 mil reservorios en las 20 provincias, seguiremos de espaldas a la realidad y perdiendo oportunidades de inclusión y desarrollo que asegure el derecho al agua en el presente y para el futuro. Hay otras regiones como Ayacucho y la Libertad que ya nos llevan la delantera.
Las iniciativas e inversiones productivas para afrontar el cambio climático y los retos del desarrollo son una exigencia inmediata. El desconocimiento y la ceguera política sobre el agua nos pueden seguir condenando al atraso.
* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.
Foto referencial: agronoticias.pe/