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LA COLUMNA DEL DÍA | Medidas fiscales y monetarias para mitigar la crisis

El economista Yuri Vivar Miranda analiza una a una las medidas fiscales adoptadas por el gobierno peruano para hacer frente a la pandemia de Covid-19

El impacto económico de la pandemia no hay dudas será de alta magnitud, tanto en lo económico como en lo social. Desde el punto de vista económico, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se estima una pérdida de 2 puntos del PBI por cada treinta días de paralización. Desde mi punto de vista y por las variables macroeconómicas relativamente fuertes y las acciones también relativamente oportunas que se tomaron con respecto al estado de emergencia, podría ser un poco menos para el Perú  y lograr a fin de año una cifra positiva aunque leve de crecimiento.

Dentro de las facultades otorgadas por el Congreso para hacer uso de medidas fiscales y tributarias dirigidas a dar facilidades en el acceso de liquidez y pago de deudas a empresas y frenar el impacto económico, así como otras directas, el gobierno ha dictado una serie de medidas tanto para la etapa de contención como para la etapa de recuperación a fin de mitigar y contrarrestar el impacto de la paralización del sistema productivo del país.

De acuerdo a un programa gradual de intervención, según la ministra de Economía, se inyectará un monto aproximado al 12 % de nuestro PBI, usando en una primera etapa los recursos de Fondo de Estabilización Fiscal (FEF), que no es nada más que la acumulación de recursos durante las épocas de auge económico, con la finalidad de poder utilizarlos en épocas de recesión o contingencias como esta.

La mayoría de medidas a mi criterio son acertadas y como es normal en coyunturas de incertidumbre algunas pueden dar mejor resultado que otras, analicemos brevemente estas medidas.

Mediante la herramienta del estímulo fiscal, se puso en marcha la asignación de un bono económico familiar de S/760  (en dos remesas) destinado a 2 millones 700 mil familias en  vulnerabilidad económica, el mismo que está siendo ampliado a 800 mil familias de trabajadores independientes alcanzando a la tercera parte de la población peruana. Si los sistemas de identificación fueran confiables, el programa estaría cubriendo prácticamente a las familias en pobreza y pobreza extrema, por lo tanto creo que es una buena medida; como podrán ver aquí no importa si económicamente son formales o informales por lo que se estaría cubriendo medianamente todo el espectro de los estratos C-D de la población. 

En una entrevista en RSD antes de las últimas medidas sostuve que una forma más eficaz de llegar a los más pobres y no exista muchas distorsiones seria descentralizando la distribución de la ayuda social a través de las municipalidades distritales, por lo tanto creo que otra atinada intervención es la distribución de 200 millones de soles, a 1874 municipalidades de todo el país, para que pueda adquirir y distribuir canastas familiares a la población más vulnerable y tiene que ver también con los lineamientos de procesos de descentralización.

Con el fin de evitar que la micro y pequeñas empresas quiebren o enfrenten serias dificultades económicas y financieras  y que se genere también despidos laborales otra medida acertada es el financiamiento del 35 % del sueldo del trabajador que gane hasta 1,500 soles (600 millones de soles), subsidiando no solo la planilla sino también protegiendo al trabajador; otra medida es la  de retirar hasta 2,400 soles de la CTS a fin de darle mayor disponibilidad a los trabajadores formales y recuperar el consumo interno, allí no hay mayor debate pues esos fondos a diferencia de los de las AFP  no tienen un objetivo pensionable y alcanza a trabajadores sin distingo de afiliación.

La otra medida de suspender de manera única y excepcional el aporte a la AFP , buscando incrementar la liquidez de los trabajadores tiene un correlato fiscal para inyectar unos 1,100 millones de soles a la demanda interna, con lo que la cifra alcanzaría a unos 3 millones 600 mil trabajadores, cubriendo otro segmento importante de la población. En la misma lógica  de proteger económicamente a los que no vienen percibiendo sueldos o salarios en los últimos seis meses pero que mantienen fondos en las AFP podrán retirar 1000 soles en abril y otro tanto en mayo, cubriendo a un total de  2.6 millones de personas con una inyección a la demanda interna de unos  5,300 millones de soles, medida acertada aunque queda el vacío de los que tienen menos de seis meses de no aporte que serían  alrededor de unos 300 mil trabajadores, en este caso podría dejarse en libertad a las AFP a que puedan considerar a este segmento de afiliados.

En esa línea no creo que sea lo mejor para el sistema financiero peruano que se apruebe el retiro del 25 % de los fondos ya que ello conllevaría a resquebrajar este sistema que tendrá que jugar un papel clave en el proceso de estabilización y recuperación económica, ya que el total del fondo que alcanza a unos 160 mil millones de soles representa el 22 % del PBI, si la mayoría como seguro así seria decide retirar estamos hablando de 40,000 millones de soles  y unos 7 millones de personas volcadas en las AFP y bancos cuando aún no se alcanza la meseta de la pandemia.(Este tema será tocado en otro artículo).

El problema está centrado en el sector independiente formal e informal que son alrededor de nueve millones peruanos, parte son los 800 mil de los 380 soles, otros estarán dentro de los considerados vulnerables, pero hay un grueso que no tiene una medida específica y es que también es difícil determinar cuál de ellos son vulnerables, no olvidemos que en esta lista están la mayoría de profesionales independientes como abogados, médicos, odontólogos, técnicos, etc. que perteneciendo a la clase media probablemente puedan aguantar temporalmente la crisis, hay otro grupo de informales e independientes a los que es difícil identificar.

Desde la perspectiva tributaria ésta la prórroga de la declaración jurada de Impuesto a la Renta, que está en plena vigencia y ejecución, a ello hay que sumar la prórroga de la recuperación anticipada del IGV por adquisición de bienes de capital por tres años más, fraccionamiento y aplazamiento especial de deuda tributaria, deducción de descuentos de impuesto a la renta por donaciones- por ejemplo de los 100 millones del BCP- depreciación acelerada de algunas cuentas del activo fijo, entre otras, que también ayudaran de seguro a mitigar la crisis.

Sin cubrir todas las medidas creo que son oportunas las dictadas siempre y cuando  no se vuelvan permanente aquí coincido con Izquierdo y Ardanaz en su artículo publicado ayer por el BID Política fiscal en tiempos del coronavirus: restricciones y opciones de política para los países de América Latina y el Caribe. “Si se fuera a implementar verdaderas políticas contracíclicas, entonces solo se debería utilizar gastos de naturaleza transitoria -por ejemplo, gastos de infraestructura, o transferencias de estricto carácter temporario. La experiencia en este respecto no es alentadora: en la expansión fiscal de 2009, casi dos tercios fueron aumentos de salarios y de transferencias (a la postre, permanentes), dos elementos que son muy difíciles de revertir expost .Esta dinámica de estímulo a través de aumentos generalizados en los gastos corrientes es en realidad una razón importante por la cual muchos países de la región entraron en déficit fiscales más tarde porque no pudieron reducir el gasto, y decidieron en cambio endeudarse más”.

Desde la política monetaria importante es la de otorgar una línea de crédito garantizado por el gobierno para todas las empresas hasta por un monto de tres meses de sus ventas y pagar hasta en tres años, prevé entonces el financiamiento de planillas, inversión, gastos, etc. Para que el sector empresarial se recupere de la crisis, tanto por el periodo de pago como por las tasas preferenciales -se está discutiendo ya que aún no se reglamenta que podría ser crédito “0”-;  en esta misma línea el Banco Central de Reserva (BCR) ha tomado medidas de  flexibilización monetaria rebajando las tasas de encaje legal permitiendo liberar al sistema bancario unos  1,125 millones de soles  y  260 millones de dólares poniéndose a disposición del mercado, bajando también la tasa referencial de interés a 1.25 % dejando los instrumentos necesarios al sistema financiero para que también puedan dando muestra de sensibilidad rebajar sus costos del dinero, sumando  también la reprogramaciones los créditos entre otras.

Finalizo con lo escrito en al artículo del BID mencionado líneas arriba: “Las balas en el arsenal fiscal son escasas, pero si están bien diseñadas e implementadas, podrían contribuir en gran medida a crear resiliencia contra el impacto de la pandemia en la región”. Qué Dios siga protegiéndonos e iluminándonos a cada uno de nosotros.

* Yuri Vivar Miranda es economista, catedrático universitario, especialista en gestión pública.

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