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LA COLUMNA DEL DÍA | La incógnita boliviana (2/2)

El mayor reto que enfrenta Bolivia actualmente es la recuperación de la democracia, aunque hoy se encuentre frágil y venida a menos, señala el ingeniero Diego Mendoza

Como se mencionaba la semana pasada, aunque la principal responsabilidad en la vorágine desatada en Bolivia recaía en el protagonismo del expresidente Evo Morales, no es la única. Bajo una serie de hechos que evidenciaban el carácter autoritario de su régimen, no son menos importantes otros motivos que terminaron por dinamizar la crisis, acentuándola y convirtiéndola en una experiencia de violencia y desgobierno.

En primer lugar, pese a que la Misión de Observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) haya servido para identificar algunas irregularidades dentro del proceso electoral (incongruencia de la diferencia de votos), también es conveniente señalar que pudo desempeñar un papel ex-ante con el propósito de pedir que Evo Morales no postulara a nuevas elecciones. Sin embargo, acaso su reprochable silencio durante el fraude electoral del 2017 en Honduras (atestiguando la victoria de Juan Orlando Hernández) sea suficiente aval para concluir que, después de todo, carece de moral suficiente para sí exigirla en este caso.

En segundo lugar, el rol de la derecha conservadora fue lamentable. Lo que bien pudo haber sido una transición pacífica, nunca ocurrió. Las primeras palabras (biblia en mano) de la presidenta interina Jeanine Áñez, no auguraban nada bueno. En principio, porque un Estado laico no puede funcionar de manera dependiente y además porque en el proceso de conformación como Estado Plurinacional, la participación de la población indígena (62.2% de la población boliviana) se había desarrollado bajo el principio del respeto a tradiciones providencialistas. 

Este conocido rechazo a la población indígena no fue el único estímulo. Recordemos que este es un gobierno de transición profundamente desacreditado por la ciudadanía, entre tanto, por haber carecido del quorum parlamentario. Sin embargo, una de las medidas más criticables del ejecutivo ha sido el uso de las Fuerzas Armadas (FF. AA.) para controlar la violencia. Para ello tuvo que renovar la cúpula militar y, posteriormente, emitir el Decreto Supremo 4078, el mismo que exime de responsabilidad penal al ejército en la represión de protestas. 

Esto ha encendido inmediatamente las alarmas dentro de la comunidad internacional. Entre las tantas organizaciones que se han pronunciado al respecto, ha sido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quien enfáticamente ha referido que dicha decisión desconoce los estándares internacionales de derechos humanos y por su estilo estimula la represión violenta. Además, señaló que este tipo de actos contravienen la obligación de los Estados, en la medida que se deja de investigar, procesar, juzgar y sancionar las violaciones de dichos derechos.

A raíz de ello y del saldo de las muchas muertes producto de los enfrentamientos, la Secretaría Ejecutiva de dicho organismo realizará una visita de trabajo a Bolivia del 22 al 25 de noviembre en cumplimiento del artículo 41 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, con el objeto de observar la situación en dicho país. 

Por último, aunque no menos importante, fue crucial el rol de las FF. AA. Si bien no fue un golpe de Estado clásico, definido de forma tal como la irrupción violenta al orden constitucional, a todas luces es un derrocamiento inconstitucional puesto que las Fuerzas Armadas excedieron sus atribuciones al presionar la salida de Morales. Recordemos que las FF.  AA. siendo un ente no deliberante, tienen subordinación al poder político y la Constitución. 

El análisis de los hechos descritos tiene para largo, no obstante, el mayor reto que enfrenta Bolivia actualmente es la recuperación de la democracia, aunque hoy se encuentre frágil y venida a menos.

* Diego Mendoza Franco es ingeniero industrial, egresado del Programa de Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública de la PUCP y el CAF, coordinador del Círculo de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos Aleph, promotor de los ODS por el Senado de Buenos Aires, Parlamentario Joven Nacional y activista social.

Foto: Getty Images

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