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LA COLUMNA DEL DÍA | La agricultura es nuestra salvación

El futuro de la humanidad va depender mucho de la calidad de alimentación y nutrición, pero lamentablemente son pocas las estrategias o planes de acción al respecto, señala el doctor Felipe Llenque Tume*

El futuro de la humanidad va depender mucho de la calidad de alimentación y nutrición que tengan las generaciones de estos tiempos y también de las del futuro. Y esa calidad de alimentos, como es natural, provienen, en su mayoría, de la agricultura. Y, ¿qué se está haciendo hoy, para que tengamos una calidad de alimentos que permitan una mejor calidad de vida de las personas? Lamentablemente, son pocas las estrategias o planes de acción al respecto. Y si a ello le agregamos factores externos como el cambio climático, el futuro es aún más desalentador. Esta situación debe preocupar mucho a nuestros gobernantes, tomar medidas hoy para no lamentarnos en el futuro.

La FAO, Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la Agricultura, ha publicado un documento denominado “El futuro de la alimentación y la agricultura Tendencias y desafíos”, en la misma señala lo siguiente:

Se han logrado grandes progresos en la reducción del hambre y de la pobreza, así como en la mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición. Las mejoras en la productividad y los avances tecnológicos han contribuido a una utilización más eficiente de los recursos y a un aumento en la seguridad alimentaria. Pero las grandes preocupaciones persisten. Hay cerca de 795 millones de personas que siguen pasando hambre, y más de dos mil millones carecen de micronutrientes o están sobrealimentadas. Además, la seguridad alimentaria global podría estar en peligro debido a la creciente presión sobre los recursos naturales y al cambio climático, dos aspectos que amenazan la sostenibilidad de los sistemas alimentarios en general. De continuar las tendencias actuales, podrían superarse los límites planetarios.

A lo largo del siglo pasado se han logrado enormes avances en la mejora del bienestar de las personas en todo el mundo. Las sociedades han cambiado de forma radical gracias a los pasos de gigante que han dado la tecnología, la rápida urbanización y las innovaciones en los sistemas productivos. Sin embargo, la situación del mundo actual está muy lejos de esa visión de un mundo “libre de temor y de necesidad” que esbozaron los fundadores de las Naciones Unidas.

El crecimiento de la población mundial se está ralentizando, pero en África y Asia la población sigue aumentando. Las dinámicas de población cambiarán radicalmente la demografía en las próximas décadas. Para el año 2050, se prevé que la población mundial aumentará y alcanzará casi los 9,700 millones de personas. Este crecimiento previsto se concentrará probablemente en África y en el sur de Asia, así como en las ciudades, donde perjudicará gravemente las perspectivas de desarrollo. Las comunidades locales dependen de la agricultura para el empleo y la generación de ingresos, y sin embargo, esta no se puede desarrollar más por la presión a la que ya se encuentran sometidas las tierras y los recursos hídricos.

Para mediados de siglo, dos terceras partes de la población mundial vivirán en zonas urbanas. En 2100, es muy posible que Asia y África alberguen conjuntamente una población de 9,000 millones, de los 11,000 millones que se prevé habrá en la tierra (ahora somos aproximadamente 6,000 millones de personas en el mundo). Entre 2015 y 2050, el número de personas de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años en países de ingresos bajos y medianos aumentará de 1 000 millones a 1 200 millones aproximadamente, con una mayor concentración en las zonas rurales del África subsahariana y el sur de Asia, donde apenas habrá empleo. Sin las suficientes oportunidades de empleo, esta tendencia de la población podría hacer aumentar los índices de emigración y urbanización y, posiblemente, el número de conflictos.

En ese contexto, la FAO plantea estos grandes desafíos:

  1. Mejorar la productividad agrícola de forma sostenible para cubrir la demanda creciente 
  2. Garantizar una base sostenible de recursos naturales 
  3. Abordar el cambio climático y la intensificación de los desastres naturales
  4. Prevenir las plagas y enfermedades transfronterizas
  5. Erradicar la pobreza extrema y reducir la desigualdad 
  6. Erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición 
  7. Mejorar las oportunidades de generación de ingresos en zonas rurales y abordar las causas raíces de las migraciones
  8. Potenciar la resiliencia ante crisis prolongadas, desastres y conflictos
  9. Transformar los sistemas alimentarios para que sean más eficientes, inclusivos y resilientes 
  10. Lograr un sistema de gobierno nacional e internacional coherente y efectivo

* Felipe Llenque Tume es doctor en Administración, past decano del Colegio Regional de Licenciados en Administración (Corlad Chimbote), director de la Escuela de Administración en la Uladech Católica, consultor en capacitación y asesoría empresarial a sectores económicos de producción y servicios, y miembro del Directorio de Sedachimbote.

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