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LA COLUMNA DEL DÍA | En el “Congreso” regional y municipal… se la llevan fácil

El problema no es que nuestros consejeros ganen una dieta – es más, deberían ganar mejor-, el problema es que no cumplan con su labor de fiscalizar y legislar, tal como la ley manda, y peor aún defrauden la confianza del pueblo que los eligió, reflexiona el abogado y profesor Miguel Arista Cueva.

En ocasiones anteriores hemos cuestionado que regidores “Shakiros” –ciegos, sordos, mudos– no cumplan su función de fiscalización, mientras que los consejeros regionales –de antes y de hoy– “pasan piola” pese a que incurren en la misma omisión de funciones. También hemos sustentado en qué consiste la función de fiscalizar: no basta con hacer pedidos o declaraciones mediáticas, sino que, de ser el caso, hay que realizar las denuncias correspondientes. Y no lo digo antojadizamente: al respecto se ha pronunciado el Jurado Nacional de Elecciones.  

De acuerdo a las normas vigentes, tanto consejeros como regidores reciben únicamente dietas, según fijen sus concejos municipales o consejos regionales, y conforme a sus respectivas leyes orgánicas; en ningún caso dichas dietas pueden superar el 30% del sueldo del presidente regional o del alcalde correspondiente. En Áncash, un consejero regional recibe 4.200 soles al mes por participar de sesiones de consejo regional, dos ordinarias obligatorias y las extraordinarias que no son obligatorias. Un regidor provincial –como en El Santa– percibe como dieta 2.070 soles por tres sesiones ordinarias al mes; en los municipios distritales, igual: la dieta dependerá del sueldo del alcalde. A unos les puede parecer mucho y a otros poco. En mi opinión, un funcionario debe ganar bien siempre que cumpla su trabajo como debe ser.

La última elección regional para el periodo 2019-2022 –a diferencia de las anteriores en que se elegía en bloque, en lista cerrada, al igual que a los regidores–, los candidatos a consejeros hicieron campaña y fueron electos 25 –antes eran 20–. Fueron elegidos por sus propuestas, ofertas o simpatías; si hasta hubo uno que ofreció disminuir la anemia con el consumo humano de harina de pescado.

Con respecto a la producción legislativa regional, en la gestión anterior 2015-2018,  conformada también por 25 consejeros, se cobraron 5 millones de soles en dietas. Durante ese periodo solo el consejero  Mario Vega cumplió con realizar denuncias que aún se investigan en la fiscalía anticorrupción. Asimismo, según el portal electrónico del Gobierno Regional de Ancash– se produjeron 6 ordenanzas en el año 2015, todas de rutina para conformar comisiones; 9 en el 2016, también  de rutina –por ejemplo, declarar algo de interés púbico y nada más–; el 2017 se publicó 1 ordenanza declarando a Aija “Capital de la ciencia”, y 12 ordenanzas  en el 2018, un año aparentemente más productivo en cantidad, pero igual de inútiles porque en su mayoría fueron para incorporar artículos que les permitan tener el control del aparato administrativo de la región. En lo que va del año, después de cobrar 1 millón de soles en dietas, no se exhibe ninguna ordenanza regional publicada, ni siquiera la que promueve el “consumo humano de harina de pescado”.

Respecto a la producción legislativa de la Municipalidad Provincial del Santa y Municipalidad Distrital de Nuevo Chimbote, dado que no está publicado, hace dos meses solicité la información amparado en la ley de transparencia, la cual dispone 12 días de plazo para atender, sin que hasta la fecha se me haya entregado nada, lo que será materia de un posterior análisis.

Usted notará que en el título del artículo utilicé la palabra “Congreso” y no “Consejo”; no fue un error, fue a propósito. Aunque tal vez no sea tan escandaloso lo que allí sucede, cualquier parecido con el ex Congreso de la República “no es pura coincidencia”. Por cierto, pese a lo señalado, igual que a nivel nacional, hay excepciones de dos o tres consejeros que al menos proponen y cuestionan, a diferencia de la gran mayoría que solo cobra por levantar la mano, tal vez  a la espera de que su gobernador les dé alguito; esto último es lo cuestionable.

Finalmente, el problema no es que nuestros consejeros ganen una dieta – es más, deberían ganar mejor-, el problema es que no cumplan con su labor de fiscalizar y legislar, tal como la ley manda, y peor aún defrauden la confianza del pueblo que los eligió.

Tal parece que el cantante Julio Andrade se inspiró premonitoriamente en nuestros consejeros de hoy y de antes para componer la canción “y se la llevan fácil”. El esfuerzo está de más.

* Miguel Arista Cueva es docente y abogado. Consultor, conferencista, especialista en gestión pública, educación y derecho administrativo. Fue director regional de Educación de Áncash y del Colegio de Alto Rendimiento de Cajamarca.

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