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LA COLUMNA DEL DÍA | El virus y las cuentas por pagar (1/2)

Apenas estamos viendo la punta del iceberg. Los efectos recesivos llegarán luego, poco a poco, como todo en la vida, manifiesta el ingeniero Diego Mendoza Franco

El gobierno peruano, con las limitaciones por razones de capacidad, viene realizando hasta ahora una tarea positiva. Los números de contagio aumentan día a día, pero se mantienen como parte de la proyección en relación al progreso del factor R0. Dicho factor es un sólido concepto de la epidemiología moderna que ayuda a desarrollar modelos de intensidad a efectos de una reproducción potencial de una enfermedad. Si el factor es menor a 1, la enfermedad tenderá a extinguirse por consecuencia de tener un factor multiplicador que con el tiempo no superará la unidad, pero si este es mayor a 1, se extenderá. 

Esa es la tarea actualmente. La epidemia en nuestro país se encuentra en una fase tres y, por consiguiente, se ha pedido el aislamiento social. Este es el único método que tenemos. El exitoso caso de Corea del Sur o mantener la bajísima tasa de Alemania resultan ser modelos inaplicables en nuestro país debido al elevado costo en materia tecnológica y logística, pero, sobre todo, porque no tenemos la capacidad en general para hacer algo parecido.

Recientemente hemos recibido buenos comentarios a nivel internacional por la superlativa inyección de dinero como parte de un plan económico que busca mitigar los efectos del Covid-19. Son 25 000 millones de dólares en total, el equivalente al 12% del PBI. Dicho monto se agregará por etapas y representa un hecho sin precedentes en nuestra historia. Debe ser así porque situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. Entonces se piensa en la población más frágil, en las poblaciones vulnerables, porque los que tienen menos activan una función directamente proporcional de mayor sufrimiento. Aunque, claro, esta intervención tenga sus deficiencias.

Si queremos dar cuenta de la magnitud de este hecho, tomemos como ejemplo el caso argentino. Argentina solo destinará 1% de su PBI, tan solo el 20% de lo que hace el gobierno peruano. A propósito de Argentina, este será uno de los países que más sufrirá las consecuencias de la pandemia y de los subsidios que está pagando. Nosotros podemos afrontar ese costo fiscal, ellos no. Ese préstamo del Banco Central de Argentina a su ministerio de economía derivará irremediablemente en hiperinflación. 

¿Pero de dónde viene este dinero? De nuestros ahorros. Treinta años de sostenido crecimiento han permitido que nuestra espalda fiscal aumente y que la deuda pública se maneje en buenos términos, es decir, toda deuda que pueda tener el Perú frente a otros países o terceros. Una política fiscal homogénea, pero más que nada, un buen contexto internacional donde el motor chino propició una mayor valorización de nuestras materias prima, determinó nuestro éxito. Sin embargo, no fue solo el ahorro, sino también, un correcto manejo del fondo de estabilización fiscal en el Ministerio de Economía y Finanzas. Un país sin esta espalda fiscal no podría permitirse tiempos tan holgados de cuarentena porque si las empresas no producen, estas no venden y los trabajadores no tienen ingresos; así pues, se rompe la cadena de pago. La idea es no romper la cadena de pago porque desestabiliza. 

Por otro lado, son tiempos difíciles porque esta experiencia será peor a las crisis económicas internacionales de 1998 y la del 2008. Mandar a todos a la casa es recesivo, pero tenemos las herramientas para hacernos de esta situación. La única restricción conocida será el techo fiscal que permita este gasto.

Apenas estamos viendo la punta del iceberg. Los efectos recesivos llegarán luego, poco a poco, como todo en la vida. Primero debemos ocuparnos de reducir el factor de contagio, pero también, parafraseando a Keynes, tenemos que darnos cuenta que no importa si hay una tormenta, esta pasará. Es decir, que los efectos son lo que son y llegarán, y solo después de ello, atenderemos los nuevos retos que esto signifique.

* Diego Mendoza Franco es ingeniero industrial, egresado del Programa de Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública de la PUCP y el CAF, coordinador del Círculo de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos Aleph, promotor de los ODS por el Senado de Buenos Aires, Parlamentario Joven Nacional y activista social. 

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