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LA COLUMNA DEL DÍA | El valor de la confianza

Por el doctor Felipe Llenque Tume*

Sin duda que la confianza es uno de los valores claves para el desarrollo de una sociedad, de una familia, de una organización. Sin confianza, los grupos humanos, no pueden avanzar en lograr metas u objetivos previamente establecidos. Cuando un miembro de una pareja de esposos o enamorados pierde la confianza en el otro se puede llegar a la destrucción del matrimonio o del noviazgo. En una organización, sucede lo mismo, cuando se pierde la confianza entre los miembros de dicha organización, se hace muy difícil lograr metas comunes, se hace muy difícil trabajar en equipo, siempre se está observando a los miembros de dicha organización como rivales, como enemigos. Si se pierde la confianza, el camino de recuperación de esa confianza se torna muy difícil.

En el blog de INED 21 encontré una definición del valor confianza el mismo que señala: La confianza viene del latín y significa “con fe“ y por tanto la confianza y la fe van siempre unidas. Confiar significa tener fe. Es tener fe en uno mismo y fe en los demás. Confiar es saber que lo vamos a conseguir y por tanto confiar es creer, muchas veces creer sin ver.

La confianza es un pensamiento positivo que nos hace seguir hacia adelante, pero también es un sentimiento muy profundo que surge desde nuestro corazón y aquí es fundamental como se ha manifestado antes la fe.

He aquí entonces la explicación porqué las personas ya no le creemos a nuestros políticos, sencillamente porque le hemos perdido la confianza. Porque en su mayoría estos personajes mediáticos, en tiempo de elecciones,  se disfracen de “gente buena”, a todo el mundo le sonríen, le dan abrazos. Así como el enamorado, promete cosas que muchas veces son imposibles de realizar, pero como la novia esta embelesada, cree. 

En los tiempos de nuestros abuelos y de nuestros padres, el valor de la confianza estaba muy arraigada. De tal manera que tan solo se confiaba en la palabra de la persona. Préstame 100 soles mañana te lo devuelvo y, se cumplía. Ahora no, tenemos que ir a un notario para poder confiar en la devolución de ese dinero. Vivimos en un mundo de desconfianza, ya no creemos fácilmente en las personas y eso es muy grave. 

En una empresa, los clientes pierden la confianza en ésta cuando sus productos o servicios no satisfacen sus necesidades o sus expectativas. Cuando lo que se les promete no se les cumple. Por eso es muy importante no prometer algo que no vas a cumplir. Hay que ser realistas. Hay que medir nuestras fuerzas, nuestras fortalezas para cumplir lo que se promete.

Pareciera que vivir en un mundo de confianza donde todos los miembros de una sociedad nos miremos sin recelos, sea una utopía. Sin embargo, un mecanismo para tenernos confianza el uno con el otro es la comunicación. Es el estar siempre diciéndonos las cosas claras, es decirnos la verdad “duela a quien le duela”. Es no sólo pensar en un resultado del presente sino también del futuro. Es pensar no sólo en lo “urgente” sino también en lo “importante”.

Una comunicación fluida, sin obstáculos, ayuda a recobrar la confianza en los demás. 

Como estamos en tiempos de elecciones, si los políticos desean que la gente crea en ellos pues deben ser transparentes, deben comunicar sin tapujos sus ideas, sus pensamientos, sus hojas de vida. Pero mientras ellos escondan lo que realmente desean una vez llegado al poder, la gente no les va a creer así les den besos y abrazos o les sonrían o les den regalos.

Lo más triste de una sociedad, es la pérdida del valor de la confianza. Se camina a ciegas, sin fe en el futuro. Recobremos la confianza, primero en nosotros mismos, que somos capaces de hacer cosas mejores cada día. Sino confiamos en nosotros mismos, ¿cómo vamos a confiar en los demás? 

*Felipe Llenque Tume

Pastdecano del Colegio de Licenciados en Administración (CORLAD Chimbote).

Foto referencial: ituarteindustrialservices.com

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