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LA COLUMNA DEL DÍA | El lobo se viste de oveja

¿Es sincera la moderación política de Castillo y Fujimori? Eso lo sabremos cuando alguno de ellos llegue al gobierno, señala el abogado Pablo Rioja Cueva*

En la última semana hemos visto un esfuerzo de Pedro Castillo y Keiko Fujimori por parecer o aparentar ser personajes lejanos al radicalismo comunista en el caso del candidato de Perú Libre y del autoritarismo para el caso de la candidata de Fuerza Popular. Sin embargo, el esfuerzo por convencernos de que son lo que aparentan podría ser desvirtuado por otros aspectos de su propia campaña electoral.

Castillo, en su faceta personal, se ha empeñado en presentarse como un humilde profesor de la sierra rural del Perú, aunque ahora han aparecido docentes plenamente identificados señalando que el candidato presidencial, no sólo fue un sempiterno dirigente sindical, sino que gozaba de licencia laboral permanente, sin ejercer labor docente, priorizando otras actividades y no su tan publicitada labor de maestro de escuela.

El candidato del lápiz ha asegurado que nada tiene que ver con un proyecto comunista de sesgo castrista, pero también se vienen mostrando diversas fotos y videos de desfiles escolares en la llamada “revolución cubana”, con escolares llevando nada menos que un lápiz como señal de una “revolución educativa” ante el dictador comunista Fidel Castro, situación emulada por su tachado candidato a la segunda Vicepresidencia, Vladimir Cerrón, cuando se desempeñaba como gobernador regional de Junín. Este paralelo, no solo demuestra la identificación con las ideas comunistas, sino también la idea de imponer un culto a la personalidad hacia el “líder” en el poder, que en una democracia simplemente no debería suceder por colisionar con las bases fundamentales de la institucionalidad.

Por otro lado, Castillo ha firmado un acuerdo político con la excandidata presidencial Verónika Mendoza, que en los hechos representa a la izquierda limeña que claramente maneja hace una década el Ministerio de Salud, con miembros de su conglomerando fracasando reiteradamente y sin rubor en el manejo de la pandemia covid-19, como Víctor Zamora y ahora Oscar Ugarte.

Además, Mendoza promueve iniciativas como el aborto, la ideología de género, la promoción de los derechos de la comunidad LGTB, contrarias a la postura del candidato Castillo, que sigue rechazando dichas iniciativas. Este pacto político sólo evidencia la conocida ambición por el poder de Mendoza, firmando una alianza política aun cuando signifique claudicar en sus propuestas centrales, motivada por su temor a perder su cuota de poder.

Pero, lo más curioso lo encontramos en la parte expositiva del acuerdo, que incorpora un texto similar al que declaraban mediante juramento los líderes del “socialismo del siglo XXI”, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, al asumir la presidencia de Venezuela. Este detalle no es menor, pues tanto Castillo como Mendoza se han visto en aprietos para referirse a la trama política venezolana, que ha traído como consecuencia recibir a un millón de migrantes venezolanos, a quiénes los chavistas llaman “traidores a la revolución”, pero que ellos solo explican como la única forma de huir del desastre económico venezolano y ahora se esmeran en explicar los peligros de un gobierno comunista en el Perú, a todo aquél que los quiera escuchar.

La biblia de la literatura comunista ahonda las dudas sobre la aparente moderación del candidato radical, en la página 49 del Manifiesto Comunista de Karl Marx, que está referido al numeral II de proletarios y comunistas, se puede repasar que, entre las diez políticas a aplicarse, hay varias muy similares a las que se han incorporado en el Plan de Gobierno de Perú Libre. Entonces se colige, que el Plan de Castillo está inspirado en el modelo comunista y que cualquier otro gesto sólo tiene como finalidad disimular un poco su radicalismo.

Por el lado de Keiko Fujimori, ha hecho de la camiseta blanquiroja su atuendo de campaña y no pierde oportunidad en señalar que será respetuosa de la Constitución y que se irá el 28 de Julio del 2026, que la mano dura solo la usará para luchar contra la corrupción, que es precisamente su mayor pasivo personal.

La candidata de Fuerza Popular, consciente de sus debilidades, está buscando convencer al electorado que tiene temor de la propuesta política y económica de su contendor, pidiendo un voto no necesariamente por ella, sino en contra del comunismo. Por ello, ha logrado el apoyo de ex candidatos como Rafael López Aliaga y Rafael Santos, Hernando De Soto ha informado que votará por ella y César Acuña con Alianza para el Progreso han divulgado que inician campaña en el norte del Perú, en favor de la democracia y en rechazo a la propuesta comunista, anunciado públicamente su respaldo a Keiko.

¿Es sincera la moderación política de Castillo y Fujimori? Eso lo sabremos cuando alguno de ellos llegue al gobierno, mientras tanto, la candidata de Fuerza Popular viene acortando distancias con el candidato de Perú Libre y se espera una final de fotografía.

* Pablo Rioja Cueva es abogado especialista en derecho constitucional y administrativo, árbitro en contrataciones con el Estado y laboral. Tiene amplia experiencia en gestión pública y docencia universitaria. Fue regidor en la Municipalidad Provincial del Santa.

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