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LA COLUMNA DEL DÍA | El baile de los que sobran

El abogado Pablo Rioja Cueva considera que necesitamos un cambio, pero hacia un Estado más justo y eficiente, no hacia experimentos fracasados en otras latitudes

Hace unos días atrás fuimos testigos del baile del ministro de Salud, Oscar Ugarte, y la habitualmente recia premier, Violeta Bermúdez, para celebrar el éxito de la Vacunatón contra el COIVD en Lima, nada menos que al compás de una cumbia titulada “Ojalá que te mueras”.

Es indudable que la cumbia peruana goza del aprecio de todos, pero el baile de los ministros pretendía encomiar el “éxito” en el proceso de vacunación del gobierno, sin embargo, creo que es un error celebrar el Vacunatón porque en realidad es una obligación del Estado con la ciudadanía, evidenciando una criticable utilización política de la pandemia que refleja la evidente desconexión entre la administración que lidera Francisco Sagasti con la realidad de nuestro Perú. La celebración con fatal letra de fondo musical resulta cuando menos, una impertinencia para un país que ha sufrido la muerte de doscientos mil compatriotas a causa del covid y, según cifras oficiales, recién estamos por llegar a cuatro millones de vacunados en un país con más de treinta millones de habitantes.

Es bueno que el gobierno programe fines de semana con Vacunatón en jornadas de 36 horas continuas de atención, pero mucho mejor sería si esta actividad se replicara en todos los rincones de nuestro país o por lo menos en las ciudades que han sido más golpeadas por el covid. Lima no es el Perú y tal parece que la pandemia no ha contribuido a superar esa inmensa tara de nuestras autoridades.

Para seguir con los bailes, el ministro Neyra también participó del primer concierto presencial en el Parque de la Exposición de Lima. Es necesario reactivar lo más pronto que sea posible todas las actividades económicas, para eso, es necesario aumentar la velocidad de la vacunación contra el covid, no solo en Lima, sino también al interior del país.

Mientras nuestros gobernantes de turno parecen vivir en un universo paralelo donde tienen éxitos que celebrar, los hombres y mujeres de a pie estamos más dispuestos a hacerles escuchar la canción “El baile de los que sobran”, que es un rock de los 80s convertido en himno de protesta en los últimos tiempos, pues la secuela del covid nos ha dejado un panorama muy complejo en el que se han perdido puestos de trabajo, se han quebrado pequeños negocios y emprendimientos, sin tener señales claras de cómo el Estado puede contribuir a ayudarnos a salir de la crisis. La actitud bizarra y alejada de la realidad de los ministros es el colofón que puede sintetizar el gobierno del Presidente Sagasti, el tercero de un quinquenio nefasto para nuestra democracia y del que probablemente luego sólo recordaremos que hubo mucho floro caviar y las variopintas bufandas presidenciales.

En las últimas semanas y también debido a la incertidumbre política, el dólar se ha disparado, lo que ha generado una automática alza de precios en varios productos, entre ellas por ejemplo el precio del aceite vegetal, el GLP ha desaparecido de los surtidores perjudicando a los transportistas y muy próximamente también a los pasajeros, han salido casi 20 mil millones de dólares de capitales, lo que pone en una situación muy vulnerable a nuestra moneda y plantea un escenario delicado al nuevo gobierno.

En medio del panorama preocupante, el virtual presidente Pedro Castillo, solo nos comunica su intención de contar con una nueva constitución con color, olor y sabor a pueblo, el congresista Bermejo ya “negocia” obras para los alcaldes a cambio de firmas para el referéndum constituyente, ojalá que tengan otras soluciones porque la situación no está para enfrascarnos en más enfrentamiento político.

Al término de este quinquenio, todos los peruanos hemos sentido de una u otra manera, unas ganas inmensas de decirle a nuestras autoridades que nos queremos unir al baile de los que sobran, y eso me hace pensar que sí necesitamos un cambio, pero hacia un Estado más justo y eficiente, no hacia experimentos fracasados en otras latitudes.

PD.: Mi solidaridad con el pueblo cubano, que grita libertad y abajo la dictadura, ante los ojos del mundo.

* Pablo Rioja Cueva es abogado especialista en derecho constitucional y administrativo, árbitro en contrataciones con el Estado y laboral. Tiene amplia experiencia en gestión pública y docencia universitaria. Fue regidor en la Municipalidad Provincial del Santa.

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