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LA COLUMNA DEL DÍA | Desborde laboral

Los reclamos de los agrarios reflejan solo una parte del problema. Estamos ante una problemática laboral ignorada por mucho tiempo y que puede desbordarse, señala el abogado Pablo Rioja Cueva*

En las últimas semanas, se han producido fuertes protestas laborales del sector agrario por mejoras salariales. En Virú, la protesta lamentablemente se desbordó y estuvo acompañada de lamentables muertes, bloqueo de carreteras, vandalismo, daño a la propiedad, que por ahora parecen haber menguado a la espera del reglamento de la nueva ley agraria, aun así, las muertes y el vandalismo deben investigarse y sancionarse, según corresponda.

Para que exista un reclamo laboral, deben cumplirse dos condiciones, trabajadores insatisfechos por las condiciones laborales y un empleador a quién reclamar. Aunque sean muy evidentes estos requisitos, no siempre se cumplen en nuestro país, debido a que solo el 29 % de la población se encuentra formalmente empleada, es decir; apenas tres de cada diez peruanos tienen un empleo formal y por ende un empleador a quién reclamar.

En el Perú, un trabajador formalizado está incorporado a una Planilla de Remuneraciones, cobra doce sueldos al año, recibe gratificaciones en julio y diciembre, goza vacaciones remuneradas, y si pertenece al sector privado, además recibirá utilidades una vez al año y la CTS en mayo y noviembre. Por otro lado, el trabajador percibe descuentos por el impuesto a la renta que abona a SUNAT y por sus aportes para jubilación, sea en la ONP o AFP. Además, el empleador paga un 9 % adicional a EsSalud sobre la remuneración pactada, para cubrir las prestaciones de salud del trabajador y su familia. Todos los conceptos laborales significan un 54 % adicional para el empleador sobre la remuneración mensual, mientras que al trabajador se le descuenta por lo menos un 23 % de la remuneración acordada.  

Es evidente que nuestra legislación laboral aparentemente es muy buena, pero el detalle está en que esta normativa tan altruista, solo alcanza a menos de un tercio de la población laboral.

En el lado de los trabajadores informales, tenemos en menor medida, desde el profesional independiente que no se incorpora a planilla porque no lo encuentra beneficioso, utiliza servicios privados de salud y en lugar de AFP realiza sus propias inversiones, hasta el emprendedor que no se incluye en planilla porque los costos de impuesto a la renta de 5ta categoría, jubilación y EsSalud resultan caros y hacen inviables su negocio.

También tenemos a los menos afortunados, que trabajan como dependientes y ganan para el día o la semana, son los más numerosos en el país y su sustento depende de las labores que consiga en la informalidad, para ellos conseguir su pago es un lujo, de seguro de salud y jubilación, simplemente nada. Sin embargo, lo más triste y vergonzoso es que en pleno siglo 21 aun encontramos casos de esclavitud, sino basta recordar a los jóvenes que murieron asfixiados en la zona ferretera de Las Malvinas en Lima el año 2017, para laborar los encerraban con candado, miccionaban en botellas plásticas y trabajaban doce horas diarias, para ellos no hubo derechos, estos trabajadores existen y son invisibilizados por la sociedad.

En consecuencia, los trabajadores informales superan ampliamente a los formales, y los hechos nos demuestran que nuestra normativa laboral por muy generosa que sea en la forma es inviable en el fondo, y no solo por el trillado concepto del empleador abusivo, que los hay, sino porque diversos factores demuestran que se encuentra muy alejada de nuestra realidad social y debe modificarse.

Para quienes creen que la solución es Sunafil, pues lamento comentarles que solo fiscaliza a los formales igual que la Sunat, buscando aplicar multas por quítame esta paja y lo que recauda es para la entidad y no para los reclamantes.

Los reclamos de los agrarios reflejan solo una parte del problema. Estamos ante una problemática laboral ignorada por mucho tiempo y que puede desbordarse, por eso es positivo que se solucione el reclamo agrario, fueron visibilizados por lo radical de su protesta y se solucionará porque pertenecen a un rubro formalizado, pero sería justo que también se solucione la situación de millones de hombres y mujeres que tienen un empleo informal y trabajan en condiciones de precariedad, que no tienen tiempo de reclamar, porque si lo hacen, no reciben pago alguno.

Considero que es tiempo de solucionar esta injusticia que aqueja a los trabajadores informales, no esperemos otro desborde laboral para hacerlo, con modificaciones normativas muy sencillas podemos empezar ese cambio, por ejemplo que la declaración de alta laboral pueda efectuarla el propio trabajador desde cualquier aplicación informática amigable y el empleador la confirme de la misma manera, o que se abarquen todos los conceptos remunerativos en una remuneración global que permita determinar claramente el costo de la misma, haría más simple la contratación laboral y formalizaría a aquellos que hoy son vulnerables, con posibilidad de acceder a seguridad social, eso sí sería inclusión social, basta de gestos, necesitamos acciones concretas del Gobierno y el Congreso.

* Pablo Rioja Cueva es abogado especialista en derecho constitucional y administrativo, árbitro en contrataciones con el Estado y laboral. Tiene amplia experiencia en gestión pública y docencia universitaria. Fue regidor en la Municipalidad Provincial del Santa.