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LA COLUMNA DEL DÍA | De influencers a políticos

Estos nos muestran aquello que quieren que veamos según sus propios intereses y los seguidores son simples consumidores del producto que ofrecen, que en esta ocasión es una candidatura al Congreso, señala el abogado Pablo Rioja Cueva*

Las redes sociales son un nuevo escenario de acción política, y en ella han aparecido los llamados “influencers”.

En el mundo paralelo de las redes sociales, los influencers son personas que gozan de muchos seguidores en internet, particularmente en redes sociales como Instagram, Twitter, YouTube o Facebook. Sus publicaciones consiguen rápidamente cientos o miles de likes y favs, además son compartidas por sus seguidores en tiempo real, llegando a viralizarlas o convertirlas en tendencia. Tienen gran influencia entre sus seguidores, la que usan para recomendar o descartar productos y se han convertido en una novedosa herramienta de marketing digital.

Los influencers con conocimiento especializado sobre alguna área del saber humano son llamados “Professional”, los que tiene alta credibilidad o amplia experiencia sobre algún tema se denominan “Celebrities” y los que aparecen como una gran novedad “rompiendo las redes” son nombrados “Newcomer”.

La ventaja que aportan los influencers en el mundo digital es que tienen un público cautivo y saben cómo comunicarse, su lenguaje es sencillo y práctico, la frescura de sus comentarios hace que sean percibidos como neutrales y sinceros en sus publicaciones, sean escritas o por video.

Era solo cuestión de tiempo para que la política echara mano de esta herramienta de marketing digital como otro mecanismo de llegar a la masa votante y así ha sucedido.

La inscripción de las listas de candidatos al Congreso nos presenta la incursión de autoproclamadas influencers como es el caso de Úrsula Moscoso y Patricia Gamarra por el Partido Morado, y Sigrid Bazán en Juntos por el Perú.

En el caso de las moradas, parece ser la consecuencia natural de un Partido que es hiperactivo en redes sociales, aunque en el mundo real su actividad política parece limitarse a distritos limeños acomodados. En el caso de la candidata de izquierda, su postulación sería el resultado de una calculada exposición en TV y redes sociales con el objetivo puesto en abril.

Sin embargo, es preciso advertir que los influencers solo saben o conocen del tema sobre el que habitualmente realizan publicaciones, ello no significa que sean conocedores o tengan experiencia sobre otros temas que no son abordados en su rol influencer, es más, la regla sugiere que no deben publicar sobre aquello que no es su tema, a fin de no perder seguidores.

Precisamente, los primeros pasos en la actividad política de las influencers nos están demostrando que más allá de sus múltiples publicaciones y una cantidad importante de seguidores, el ser conocido en redes sociales, tener muchos likes y favs, no es garantía de un mínimo conocimiento del Estado, la gestión pública o los problemas que desde el Congreso podrían solucionarse, pues claro, una cosa es publicar cuestionando a políticos que por sus errores u omisiones son blanco fácil de la crítica y otra cosa es la función pública.

La candidata Moscoso es el más claro ejemplo de una influencer que no logra aterrizar en el mundo real, pues en una reciente entrevista afirmó con vehemencia que el Ministerio Público es parte del Poder Ejecutivo, quizá confundida porque en los hechos eso parece, de un tiempo a esta parte. Dejó en evidencia que no sabe distinguir a un poder del Estado que dirige la política de gobierno respecto de un organismo constitucionalmente autónomo que es garante de la legalidad y representa los intereses de la sociedad en los procesos judiciales. No es la primera vez que tiene un dislate en el mundo real.

La candidata Gamarra escogió el camino del ataque frontal a la corrupción fujimorista para hacerse conocida, y efectivamente lo logró; sin embargo, su propuesta política debería ser algo más que pelearse en redes sociales con Martha Chávez o lanzarse indirectas con Beto Ortiz, que puede atraer likes o favs, pero no tiene nada que ver con hacer leyes en favor de los intereses del país. Por cierto, su tolerancia con la corrupción cambia cuando se trata de Martín Vizcarra o de quienes ella considera “gentita cool” como la exalcaldesa Susana Villarán.

Para la candidata Bazán, el ser influencer fue una construcción cuidadosamente elaborada y la erigió en base a una cerrada defensa del socialismo y los derechos laborales, que contrasta en la vida real con el silencio respecto al cese de trabajadores en empresas allegadas, y su estilo de vida más cercana a aquello que las redes llamarían ricos y famosos.

En consecuencia, el tener muchos comentarios, likes y favs no es garantía de buen político porque las redes sociales no son la vida real, los influencers nos muestran aquello que quieren que veamos según sus propios intereses y los seguidores son simples consumidores del producto que ofrecen, que en esta ocasión es una candidatura al Congreso.

* Pablo Rioja Cueva es abogado especialista en derecho constitucional y administrativo, árbitro en contrataciones con el Estado y laboral. Tiene amplia experiencia en gestión pública y docencia universitaria. Fue regidor en la Municipalidad Provincial del Santa.

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