Huir de tu país para iniciar una nueva vida
Creado el Domingo, 22 de Octubre del 2017 09:50:58 pm | Modificado el 02/08/2024 10:46:33 am

Una semana de viaje y el camino todavía es largo. Cuatro amigos de la vida abandonaron su querido y natal Barquisimeto en Venezuela para iniciar una nueva vida en Perú, un país del que solo conocían por foto y que ahora sirve de refugio a miles de compatriotas que también han huido con la misma desesperación y frustración. Están en Chimbote y es mediodía, lo único que tienen para aplacar el hambre es un pote de manjar blanco que comparten entre todos.
“Hemos salido por la crisis, la situación está bien difícil. Es complicado explicar lo que vivimos”, comenta Jesús Peña, quien asegura que ha tenido que vender hasta su cama para financiar los 140 dólares que le costó salir de su país para llegar a tierra inca.
Junto a Jesús viajan los hermanos Antonio y Frank Falcón que trabajaban en una panadería y estudiaban Ingeniería Electrónica e Ingeniería de Sistemas respectivamente. Lo dejaron todo, estudios y familia, porque ya no soportaban ver como su país agoniza con cada día que pasa. “En Venezuela no se vive, se sobrevive. Hay gente que come de la basura y no exagero porque yo lo he visto”, lamenta Frank. Los venezolanos confirman todo lo que los extranjeros solo vemos por televisión: no hay papel higiénico, colas que duran días para comprar harina y gente que se muere por la falta de medicina. “Todo eso es verdad”, remarca Antonio.
Los venezolanos están dispuestos a hacer todo lo honestamente posible para juntar dinero y mandar a sus familias. Ellos mismos dicen que no están en condiciones de ser exigentes o trabajar en lo que han estudiado porque cualquier cosa que hagan será mejor que estar en su país. A ese extremo han llegado.
La crisis de Venezuela hace recordar a la crisis del Perú durante el primer gobierno del expresidente Alan García. Los sueldos subían, pero al día siguiente el precio de los productos se incrementaba mucho más de lo que ganaba un trabajador. “Tener un dólar en Venezuela es ser millonario, casi no hay. El billete venezolano prácticamente no sirve para nada”, puntualiza Frank.
VIVEZA
Y como si la inflación y la falta de productos de primera necesidad no fueran suficientes, en Venezuela se revende la comida como revender entradas para un partido de fútbol. Un paquete de espagueti puede costar cuatro o cinco veces más que su precio original. “Pueden haber hasta 30 mil personas buscando un mismo producto”, precisa André Valero, quien también trabajaba en una panadería y estudiaba Ingeniería de Sistema de Calidad y Ambiente.
André Valero cuenta que para su familia ha sido un alivio abandonar su país porque, como él mismo dice, sus padres ya no tendrán que preocuparse para darle educación y alimentación. Resulta trágico, pero es la realidad de muchos venezolanos que ahora viajan por el mundo en busca de una nueva vida.
Los cuatro amigos apenas superan los 20 años y solo están de paso por Chimbote, pues su destino final es Arequipa para encontrarse con un compatriota que les ha prometido buscarles un trabajo y un cuarto donde vivir. En su visita por este puerto fueron censados por los empadronadores del INEI en el Terminal Terrestre El Chimbador y contaron la dramática situación por la que atraviesan miles de llaneros. (EA – RSD Noticias).