LA COLUMNA DEL DÍA | Ya es tiempo de impulsar en Áncash el pago por servicios ambientales
Creado el Martes, 21 de Mayo del 2019 09:42:25 am | Modificado el 06/10/2021 01:34:07 pm

Primero partamos de lo elemental. Un servicio es un conjunto de actividades que buscan satisfacer las necesidades de un cliente o usuario. Asimismo, la obligación del cliente es pagar por el servicio prestado según lo acordado con el proveedor.
Los servicios ambientales son los servicios prestados por la naturaleza para garantizar la vida de los seres humanos, proporcionando aire limpio, agua limpia y accesible, suelos fértiles, alimentos sanos y nutritivos, y otros, garantizando el buen funcionamiento de los procesos naturales como la purificación del agua.
El pago por servicios ambientales es un mecanismo que funciona en muchos países del mundo como Costa Rica, México, Colombia, Perú y otros, que permite reconocer o dar una compensación financiera pública o privada a comunidades, familias o grupos organizados, que mediante acciones contribuyen a la conservación, recuperación y uso sostenible de bosques, suelos, andenes, lagunas, bofedales, ojos de agua, biodiversidad, banco de semillas, chacras ecológicas y otros recursos que son el sustento de los servicios ambientales.
En otras palabras, igual que a un médico le pagamos por sus servicios cuando vamos a su consultorio por una enfermedad, igual a las familias y comunidades de las cuencas medias y altas tenemos que retribuirles por todos los servicios ambientales que brindan desde hacen mucho tiempo en beneficio de los que vivimos en las ciudades, de las empresas y de la sociedad en general.
En el Perú, el pago por servicios ambientales se llama Mecanismo de Retribución por Servicios Ecosistémicos (Merese), que es reconocido por la Ley N° 30215, de julio de 2014 y su reglamento aprobado por Decreto Supremo Nº 009-2016-MINAM, publicado en el diario El Peruano el 21 de julio de 2016. Según estas, normas los Merese son instrumentos para generar, transferir e invertir recursos económicos y financieros, donde se establece un acuerdo entre contribuyentes y retribuyentes; es decir, entre los que realizan acciones de conservación de los recursos naturales y las personas o empresas que reciben beneficios económicos, sociales y ambientales de los ecosistemas.
En la región Áncash existen varios casos de servicios ambientales que se deben impulsar para beneficiar a las comunidades de las cuencas medias y altas. Por ejemplo, a través del proyecto especial Chavimochic se beneficia con aguas del río Santa todos los empresarios agroexportadores y a más del 53% de los habitantes de Trujillo a través de la EPS Sedalib que les da el servicio de agua potable. Asimismo, en Nepeña la empresa Gloria, aparte del agua de Chinecas, se beneficia con el agua del río Nepeña que almacena en reservorios para irrigar sus plantaciones de caña de azúcar y frutales de exportación.
Ya es tiempo de que el Gobierno Regional de Áncash, las autoridades locales y las organizaciones de las comunidades y la sociedad civil implementen el pago por servicios ambientales para financiar proyectos de forestación, siembra y cosecha de agua y otros en beneficios de las comunidades que conservan los recursos naturales y dan servicios ambientales sin recibir hasta ahora nada a cambio. En el Perú existen varias experiencias avanzadas en Abancay, Cusco, Ayacucho, Huancavelica y otras zonas que debemos replicar.
* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.
Ilustración: http://www.minam.gob.pe
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