LA COLUMNA DEL DÍA | Regidores ‘Shakiros’: ciegos, sordos, mudos… y testarudos
Creado el Viernes, 7 de Junio del 2019 10:30:30 am | Modificado el 06/10/2021 01:34:10 pm

He leído y escuchado a regidores de la Municipalidad Provincial del Santa justificar su inacción expresando que no es su culpa que se cometan irregularidades, o porque ya lo dijeron en sesión de concejo y no les hicieron caso, o que solicitaron información y tampoco les hicieron caso. Así, estiman haber cumplido su función fiscalizadora.
Pero, si consideramos que negar información pública a un ciudadano es ilegal, ¡cuanto más a un regidor!, este no solo deja de hacer valer su derecho, sino que omite cumplir su función. Peor aún, si solicita información ante la sospecha de la comisión de un ilícito, su omisión además lo hace cómplice. Por último, decir reiteradamente “no me hacen caso” trasciende la legalidad para ser un caso de respeto y dignidad a su investidura. Ni qué decir de los que ni siquiera solicitan nada, solo levantan la mano y cobran puntualmente su dieta.
Para no entrar en detalles legales, solo mencionaré que el artículo 5, reiterado y detallado en el artículo 10 de la Ley Orgánica de Municipalidades, establece las obligaciones del regidor municipal. En resumen: ejercen funciones normativas y fiscalizadoras, para proponer ordenanzas y desempeñar funciones fiscalizadoras de la gestión municipal. Hoy nos ocuparemos de la función fiscalizadora. La producción de ordenanzas merece un comentario aparte.
Los tratadistas en derecho municipal consideran que “la función fiscalizadora es el ejercicio de la atribución que tiene el concejo municipal para supervisar la marcha de la gestión municipal a efectos de que esta se lleve de acuerdo a los parámetros normativos con la posibilidad de solicitar las previsiones o correctivos necesarios”. Sintetizando, asumimos que se denomina fiscalización al proceso mediante el cual se ejercen controles con la finalidad de evitar comportamientos que se aparten del derecho.
Como es de ver, la función fiscalizadora de los regidores tiene el propósito de realizar los correctivos necesarios y, de ser que las acciones del ejecutivo no se ajustan a la normatividad vigente, realizar las denuncias sean estas en sede administrativa o ante el Ministerio Público. La realidad nos muestra que, en el mejor de los casos, los regidores asumen que “fiscalizar es sinónimo de solicitar información”; lo que es peor, otros actúan como en la canción de la famosa Shakira: ciegos, sordos, mudos y, en ocasiones, también testarudos.
Esta omisión de funciones resulta típica de los regidores de mayoría, pero también de la minoría quienes, llamándose de “oposición”, adoptan un comportamiento similar: a lo mucho solicitan información para protegerse de ser denunciados, es decir para disimular; sin embargo, la conducta omisiva es evidente puesto que después de “pedir información”, no hacen uso de las herramientas que les confiere la ley para cumplir su función. Hasta ahora les ha funcionado. Es que nadie los denuncia, ya sea por desconocimiento o porque no quieren ser tildados de “problemáticos”.
A estas alturas del comentario usted podría pensar que lo escribí pensando en los regidores actualmente en funciones. ¡Yo también pensaría lo mismo! Sin embargo, este artículo es la reedición de mi opinión de febrero del año 2017. Parece que el tiempo se detuvo. A pesar de ello, bien valdría la pena que los regidores en ejercicio reflexionen, pero también la población, ejerciendo realmente su ciudadanía. Los regidores no pueden seguir siendo ‘Shakiros’: ciegos, sordos, mudos y además testarudos.
* Miguel Arista Cueva es docente y abogado. Consultor, conferencista, especialista en gestión pública, educación y derecho administrativo. Fue director regional de Educación de Áncash y del Colegio de Alto Rendimiento de Cajamarca.
Foto: MPR Group
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