LA COLUMNA DEL DÍA | Pobres niños ricos
Creado el Jueves, 21 de Marzo del 2019 10:18:13 am | Modificado el 06/10/2021 01:33:51 pm

El interés de los congresistas por beneficiarse en exceso de su posición ha quedado otra vez en evidencia. La semana de representación congresal no es más que un pretexto para garantizarse viáticos y un jugoso bono de 2530 soles, equivalente al sueldo de un maestro, sin rendir cuentas del gasto y, lo peor, sin mostrar ningún resultado de su trabajo.
En esto último radica la diferencia que Mercedes Aráoz no advierte cuando señala que el trabajo del congresista es como cualquier otro y su remuneración necesita ser “sincerada”, léase aumentada. La diferencia es que el ingreso de cualquier otro empleado se condiciona por su productividad: si falta, se le descuenta; si no cumple, corre el riesgo de quedar desempleado; si delinque, no tiene inmunidad para escapar de la ley.
La vicepresidenta Aráoz dice que los 15,600 soles que recibe un congresista llevan quince años congelados, el mismo tiempo que los docentes universitarios llevan esperando la homologación de sus haberes que la ley dispone, o que miles de trabajadores esperan la eliminación del sistema CAS y de las services creadas en el gobierno aprista del que fue parte.
Dejando de lado esos pequeños detalles, ¿realmente gana poco un congresista? En la administración pública solo hay cinco puestos con mejor sueldo: presidente del Banco Central de Reserva, Superintendente de SUNAT o de la SBS, Contralor de la República o Ministro de Estado.
Si comparamos lo que perciben los congresistas en el resto de Latinoamérica, resulta que los peruanos son los mejor remunerados después de Chile, Colombia y México, cuyos parlamentarios reciben entre 9 mil y 14 mil dólares. En Bolivia cobran menos de 3 mil dólares y en Venezuela apenas 60 dólares. Para completar el panorama, lo que gana un congresista peruano equivale a 33 veces el sueldo mínimo que reciben a duras penas miles de compatriotas.
La abismal diferencia de sueldo no se justifica en el nivel de aporte o preparación que demuestra la mayoría de congresistas. De los ancashinos, la más conocida es Yesenia Ponce y no precisamente por sus leyes, lo demás son intrascendentes en el pleno y en los aportes para la región que los llevó al poder.
Mercedes Aráoz sí tiene razón en algo: es necesario sincerar los sueldos de nuestros parlamentarios, pues todo indica que les estamos pagamos mucho más de lo que demuestran con su trabajo. En plena política de austeridad, los ciudadanos, que somos sus empleadores, no podemos darnos el lujo de pagarles viajes, viáticos y horas extras a empleados cuyo mayor mérito es calentar el asiento e involucrarse en los más ridículos escándalos.
* Manuel Chiroque Farfán es docente de Audiovisuales y Periodismo en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional del Santa (UNS), actividad que comparte con la producción audiovisual y consultorías en comunicación corporativa. Integra la Red Iberoamericana de Investigación en Narrativas Audiovisuales.
Foto: Peru21
Escuche la versión radial: