LA COLUMNA DEL DÍA | ¡Paridad y alternancia ahora!
Creado el Lunes, 1 de Julio del 2019 11:02:14 am | Modificado el 06/10/2021 01:34:17 pm

Las mujeres hemos tenido que recorrer un largo y espinoso camino para ser incluidas en los espacios políticos, desde el debate por el derecho al voto hemos tenido que soportar argumentos tan absurdos y discriminadores que pretendían limitar nuestros derechos como que nuestro cerebro era más pequeño y pesaba menos que el de los hombres y una serie de perjuicios que hasta ahora subsisten además de estereotipos de género que refuerzan la idea de que las mujeres somos, poco racionales, emocionales, fácilmente influenciables e incapaces de ejercer un cargo de decisión o poder.
Como mujeres día a día tenemos que sortear una serie de obstáculos para acceder a espacios de poder político, desde el hecho que los cuidados, de los niños, ancianos y las labores del hogar siguen recayendo en mayor medida sobre los hombros de las mujeres, hasta el acoso político y otras formas de violencia y discriminación que generan un ambiente hostil en los partidos políticos o espacios de poder para las mujeres.
Sin bien es cierto la ley de cuotas ha mostrado ser efectiva para lograr algunos avances en la participación política de la mujer, su efectividad ha llegado al tope pues las brechas continúan básicamente porque no hay una voluntad real por parte de los partidos por cambiar la situación ubicando generalmente a las mujeres en el final de las listas, lo que les permite cumplir las cuotas pero nos resta posibilidades de ser elegidas. Por ello es indispensable que el estado se haga cargo a través de medidas legislativas que corrijan estas fallas del sistema, las mujeres somos el 50.8% de la población de este país según INEI, sin embargo estamos sub representadas en los cargos de toma de decisiones pues nuestra participación alcanza apenas un 25 %.
Uno de los proyectos que el ejecutivo incluyo en la cuestión de confianza presentada al congreso va en esta línea, lo que propone es que las listas electorales estén conformadas por un 50 % de hombres y un 50% de mujeres de manera alternada, es decir un varón y una mujer de manera sucesiva hasta el final de las listas. Esta medida es respaldada por el movimiento somos la mitad queremos paridad, integrantes de varias bancadas en el congreso, colectivos feministas y un gran porcentaje de la población (para ser exactos 76 % según una última encuesta). Sin embargo esta propuesta acaba de ser excluida del documento de la comisión de constitución cuando fue discutido este sábado pasado, por lo que la semana que viene se debatirá con un pre dictamen que altera la propuesta del ejecutivo manteniendo solo el 30% de la cuota de mujer y eliminando la alternancia, recordemos que la cuestión de confianza otorgada incluye que los proyectos del ejecutivo no se desvirtúen, por lo tanto esta decisión de la comisión pondría nuevamente en jaque la continuidad de la actual representación parlamentaria.
En este punto cabe preguntarse porque tanta resistencia a una reforma que solo traería efectos positivos y mejoraría considerablemente la calidad de nuestra democracia. Según el informe Global Gender Gap, la paridad de género es fundamental para que las economías y las sociedades prosperen. Además, garantizar la participación activa de la mujer en cargos de poder y en el mundo laboral, tiene una gran influencia en el crecimiento, la competitividad y en general en el desarrollo de los países.
Uno de los argumentos de los parlamentarios que buscan obstruir estas medidas en favor de la participación política de la mujer, es que estas medidas van en contra de un sistema meritocratico pues las mujeres deberían llegar a estos puestos de poder por sus capacidades y no por cuotas y que estas serían un privilegio pues obligarían a ubicar a mujer en reemplazo de un hombre tal vez mejor preparado, como contraparte debemos señalar que a pesar de que nuestro país ocupa el puesto 89 de 145 países en brechas de género, hay una brecha que nuestro país si ha logrado superar y es la brecha educativa, en la actualidad hay un mismo número de mujeres y de hombres accediendo a la educación y en institutos superiores y universidades el porcentaje femenino es ligeramente superior e incluso se ha logrado demostrar un mejor desempeño educativo por parte de las mujeres, por lo que evidentemente existe una desconexión entre la preparación que las mujeres están logrando alcanzar en el ámbito académico y sus oportunidades para acceder tanto a puestos laborales como puestos de poder que sólo se explica por condiciones subjetivas de los empleadores y de los que ejercen el poder en los partidos políticos en la mayoría de los casos varones cargados de prejuicios hacia las mujeres, por ello es preciso romper estos “techos de cristal” con medidas afirmativas que compensen estas situaciones de desigualdad.
Los partidos han demostrado ser ineficientes para brindar igualdad de oportunidades a las mujeres dentro de sus organizaciones, y muchas de sus prácticas están alejadas de la meritocrácia que tanto predican y que tanto exigen para las mujeres, pues la democracia interna que ejercen en sus tiendas políticas es una pantomima ya que las candidaturas en la mayoría de los casos se eligen a dedo o se las brindan al mejor postor, mercantilizando la política y colocando candidatos sin una representación real, por ello es importante impulsar ambas reformas la de democracia interna y la reforma sobre la paridad para mejorar la calidad de la representación tanto de varones como de mujeres en el congreso y otros espacios de gobierno.
La paridad permitirá una profundización de nuestra democracia al compartir el poder de forma igualitaria entre varones y mujeres. Según la directora ejecutiva de Oxfam Internacional, existe evidencia de que cuando hay más mujeres en espacios de decisión, hay más posibilidades y hay resultados que muestran que las políticas benefician mucho más a las familias, a las mujeres y a la sociedad en general.
La paridad no es un privilegio es un derecho a la participación equitativa de la mitad de la población de este país, un derecho ganado con mucho esfuerzo, y con el que la mayoría de la población varones y mujeres está de acuerdo, estamos a un paso de lograrlo.
* Karla Fournier Robles es antropóloga social, administradora de empresas, con maestría en Gerencia Social, activista social y político, exdirectora ejecutiva del Instituto de Desarrollo y Responsabilidad Social Atusparia-Chimbote, directora del proyecto turístico y ecológico “Rescatur”.
Foto: planoinformativo.com
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