LA COLUMNA DEL DÍA | Morino: La bebida que nos une
Creado el Lunes, 20 de Mayo del 2019 11:36:58 am | Modificado el 06/10/2021 01:34:07 pm

Morino será desde ahora la marca que permitirá distinguir el destilado que producen 21 familias de la asociación de vitivinicultores del distrito de Moro de otros que actualmente podemos encontrar en el mercado. De esta forma los productores buscan enmendar las consecuencias de la prohibición de utilizar la denominación Pisco, pues por su denominación de origen esta nomenclatura sólo puede ser utilizada por los productores de la zona sur de nuestro país.
Esta injusta exclusión generaba que los productores morinos se vieran limitados para incursionar en los mercados nacionales y de exportación. Por ello esta estrategia adoptada es una oportunidad para dar a conocer al mundo esta bebida cuya tradición debemos recuperar y reconocer.
Existen referencias históricas de esta tradicional bebida, desde que se producía en la hacienda jesuita de Santa Gertrudis en Motocachy Nepeña localizada cerca de Chimbote. En su libro Tradiciones Peruanas Ricardo Palma alude en varias ocasiones al aguardiente Motocachy, escribió por ejemplo sobre un festín de familia” en Lima en el año 1658. En éste, además de deleitarse con los exquisitos potajes, “para remojar la palabra”, se bebió en abundancia “el turbulento Motocachi. En otras de sus referencias también le denominada el “alborotador quitapesares” y destacaba la calidad de esta bebida.
Corresponde a nuestras autoridades y organizaciones vinculadas a este sector poder realizar investigaciones sobre el origen de este licor para recuperar su valor histórico y a los productores superar el individualismo que ha caracterizado sus formas de producción. La asociación creada para dar origen a esta marca colectiva es un primer gran paso para comenzar a generar los mecanismos que les permitan lograr una mayor competitividad para incursionar en nuevos mercados locales, nacionales, y porque no, extranjeros. Es indispensable en este camino el respaldo de las autoridades locales que les permitan invertir en tecnología, capacitación y promoción.
Poder generar que a través del turismo nuestros jóvenes y visitantes puedan conocer el tradicional alambique de la hacienda Motocachy que alberga una de las prensas de algarrobo más antiguas de nuestro país para generar identidad puede contribuir de manera crucial a promover su consumo además de generar toda una dinámica de actividades diversas que impulsaran el desarrollo económico en estas localidades.
Es momento de adoptar una aptitud regionalista, reconocer nuestra tradición y el potencial que tiene nuestra provincia, para que a través de la innovación en la utilización de sus recursos se puedan crear nuevos polos de desarrollo.
Moro es uno de nuestros distritos más pujantes de los nueve que alberga la Provincia del Santa, sus habitantes han sabido generar a través de su gastronomía, agricultura, turismo oportunidades que debemos replicar en otros distritos.
Una injusta exclusión pudo unir a productores, autoridades, instituciones para generar una alternativa de resistencia que permitiera conservar la producción de esta bebida tradicional. Que esta nueva marca colectiva nos permita reconocer el valor de la asociatividad para poder desarrollar un producto competitivo e incursionar en nuevos mercados para superar la desconfianza que nos caracteriza y encontrar en nuestra historia ese sentido de pertenencia que es un capital social indispensable para nuestro desarrollo.
De ahora en adelante que no falte en nuestra mesa un Morino para celebrar la vida y la riqueza de nuestra tierra.
* Karla Fournier Robles es antropóloga social, administradora de empresas, con maestría en Gerencia Social, exdirectora ejecutiva del Instituto de Desarrollo y Responsabilidad Social Atusparia-Chimbote, directora del proyecto turístico y ecológico “Rescatur”, activista político y social.
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