LA COLUMNA DEL DÍA | Juntos, por una ciudad sostenible
Creado el Lunes, 15 de Abril del 2019 09:54:08 am | Modificado el 06/10/2021 01:33:57 pm

“Juntos por una ciudad sostenible” enarbola la presente gestión de la Municipalidad Provincial del Santa, un eslogan ambicioso pues representa justamente aquello por lo que nunca apostaron ni las autoridades, ni el empresariado chimbotano, cuyas gestiones se caracterizaron por medidas cortoplacistas y un empresariado desarraigado carente de identidad, cuyos resultados son visibles: el flagelo de la contaminación que vivimos nos lo recuerda diariamente.
Después del boom pesquero, el boom minero nos dejó una región infestada de corrupción. De más está recordar la serie de autoridades encarceladas, prófugas y otras con juicios pendientes. En el plano provincial, corresponde a nuestra principal autoridad recuperar la confianza perdida y, en ese sentido, me pregunto si más allá de un eslogan sería también necesario que podamos repensar colectivamente cuál es nuestra visión compartida de futuro como chimbotanos. Soy una convencida de que las dinámicas sociales han cambiado en nuestra ciudad, de que tal vez no todos los ciudadanos, pero sí muchos de nosotros, vamos camino a aprender de nuestros errores del pasado y, ejerciendo una ciudadanía activa, vamos marcando también el camino que deben seguir nuestras autoridades políticas.
Gracias a este esfuerzo ciudadano ahora se encuentran en la agenda pública temas relegados por sucesivas gestiones, como la importancia de invertir en turismo, la descontaminación de la bahía, la necesidad de incluir ciclovías en nuestra infraestructura urbana, la inclusión de políticas culturales en la gestión municipal, etc.
Aunque las dinámicas han variado y el eslogan de la presente gestión denota una mirada más amplia en su concepción sobre el desarrollo de nuestra ciudad, se necesita mucho más que un eslogan para que todos caminemos en una misma dirección y logremos construir una ciudad sostenible.
Se requiere de una visión compartida construida de manera participativa que nos permita dejar atrás la lógica del fierro y del cemento, porque aunque la infraestructura es necesaria, el desarrollo y la sostenibilidad implican mucho más. Crear una ciudad sostenible implica planificación urbana, políticas de largo plazo, apostar por la recuperación ambiental y la protección de nuestros recursos, transporte urbano de calidad y no contaminante, invertir en salud, educación y cultura, en suma, tener una visión integral sobre el desarrollo.
La pregunta que debemos hacernos como ciudadanos es si vamos por ese camino. Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar Medellín, una ciudad colombiana que es un referente de gestión de ciudad, cuya experiencia es reconocida por sus reformas estructurales que incidieron en la mejora de la calidad de vida de su población. Cuando visité Medellín su lema de ciudad era “Medellín, la más educada”. Pero era más que un lema, era una apuesta de sus autoridades y sus ciudadanos por transformar la ciudad a través de la educación, un lema que motivaba e inspiraba a sus pobladores a trabajar por un objetivo en común, que como dice Peter Senge sobre su noción de visión compartida: “Es una fuerza en el corazón de la gente, una fuerza de impresionante poder. Que puede estar inspirada por una idea, pero si esta era tan convincente como para lograr el respaldo de más de una persona, cesa de ser una abstracción. Se vuelve palpable, la gente comienza a verla como si existiera. Pocas fuerzas humanas son tan poderosas como una visión compartida”. Los antioqueños apostaron en su conjunto por ser la ciudad más educada de su país y de América Latina y lo lograron, y ese fue el motor de su desarrollo.
Pero sostenibilidad no solo implica sostenibilidad ambiental, cambio climático, planificación urbana, sino también sostenibilidad fiscal y recursos financieros para llevar a cabo todas estas reformas. En ese contexto, hay un factor de éxito en las políticas implementadas en Medellín que a mi parecer escapan de muchos análisis que he leído sobre el tema: el peso y la importancia que tiene para esa ciudad contar con “empresas públicas de Medellín”. Y es que en Medellín el agua, la luz, el gas, el teléfono, el cable y el internet las oferta una empresa municipal eficiente que brinda servicios de calidad, tan buen servicio que ninguna transnacional ha podido entrar a competir con ella y cuyas utilidades se reinvierten en obras para la ciudad. Lo más impresionante es la defensa que el ciudadano antioqueño ha hecho de sus empresas públicas. Es común verlos comprar el periódico para informarse sobre las utilidades o las noticias sobre lo que ellos consideran como sus empresas. Cada ciudadano se siente propietario de sus empresas públicas y por ello también han sabido castigar a cualquier director o funcionario que hiciera un mal manejo de ellas, vetándolos de por vida a cualquier cargo público o aspiración política.
Chimbote contaba hace algunos años con industrias como Pescaperú, Siderperú, entre otras, que aseguraban su crecimiento y desarrollo. La corrupción y el mal manejo de gobiernos entreguistas nacionales y locales nos han llevado a la dependencia de nuestros recursos naturales no renovables como la minería y la pesca, sectores cada vez menos eficientes para generar empleo sostenible para los ciudadanos. En el marco de la construcción de una visión compartida de ciudad, habría que repensar cuáles serían los sectores productivos, qué empresas públicas y con qué recursos los chimbotanos juntos construiremos una ciudad sostenible.
¿Qué posición tienen nuestras autoridades que apuestan por este eslogan frente a temas cruciales para generar recursos en nuestra ciudad, como el terminal portuario de Chimbote, Chinecas, el peligro de la exploración petrolera en nuestras costas, la política energética, etc.? Son temas que finalmente redundarán en que podamos construir una provincia sostenible en el tiempo. Y como ciudadanos que impulsamos nuestras agendas particulares en diversos colectivos, ¿tenemos un análisis macro sobre el desarrollo? ¿Qué defensa hacemos de nuestros recursos o qué posición tenemos sobre los temas que afectan el desarrollo de nuestra ciudad? Ahora es el momento de iniciar realmente el debate y las propuestas que nos permitan construir juntos, una ciudad sostenible. No esperemos más.
* Karla Fournier Robles es antropóloga social, administradora de empresas, con maestría en Gerencia Social, exdirectora ejecutiva del Instituto de Desarrollo y Responsabilidad Social Atusparia-Chimbote, directora del proyecto turístico y ecológico “Rescatur”, activista político y social.
Foto: www.elpais.com.co
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