LA COLUMNA DEL DÍA | Hacia un mercado ecológico local
Creado el Lunes, 25 de Marzo del 2019 10:51:31 am | Modificado el 06/10/2021 01:33:51 pm

Los peruanos venimos siendo alertados en los últimos años por organizaciones de defensa del consumidor sobre la calidad de los productos que incluimos diariamente en nuestra alimentación. Conservas chinas con gusanos, leche que no es leche, entre otros productos cuyos componentes terminan siendo dañinos para nuestra salud, nos llevan a cuestionarnos sobre lo flexibles que son los controles desde el Estado y sus instituciones para regular la oferta de alimentos que llegan a nuestras mesas.
Existe un campo menos abordado pero también muy importante que es el de la cosmética y cuidado personal, donde solo se han difundido algunos reportajes sobre el contenido de plomo en varias marcas de labiales, incluso de empresas reconocidas. En varios países del extranjero, en cambio, se viene cuestionando a partir de investigaciones realizadas a distintas marcas (que también se consumen en nuestro país) por sus ingredientes tóxicos cuyos efectos están vinculados incluso con algunos tipos de cáncer, como el triclosán presente en las pastas dentales, jabones y talcos, o el aluminio que se utiliza en la fabricación de desodorantes, entre otros productos. Estos componentes y otros de carácter tóxico se han encontrado también en los productos para bebés o para el cuidado infantil.
Frente a esta preocupación han surgido en los últimos años iniciativas por una alimentación y cosmética saludables a través de la promoción de ferias orgánicas y asesoramiento a productores agrícolas, principalmente en nuestra capital y en algunas regiones del país.
En Chimbote han surgido diversas iniciativas de emprendedores locales que apuestan por generar alternativas saludables y orgánicas. En alimentación tenemos las marcas Arefit, Willka, Kumara, Organic Natural Food, Eco Dora, y en cosmética natural artesanal, las marcas La Orgánika y Kintu, empresas cuyo fin no solo es comercializar productos sino principalmente generar una cultura del cuidado de la salud y del medioambiente.
Corresponde a los gobiernos locales promover y articular iniciativas para fomentar estos emprendimientos y también la producción orgánica en el sector agrícola, tejer redes entre productores y consumidores que nos permitan desarrollar este sector con mucho potencial no solo desde el punto de vista económico sino también por sus efectos en la mejora de la salud y la calidad de vida de la población.
Es necesario fomentar una cultura productiva que aproveche los beneficios que nos brinda la naturaleza. Para no mencionar productos ya bastante conocidos como los que nos ofrece nuestro mar, con peces ricos en omega, o de nuestra sierra ancashina con el cushuro, el chocho, entre otros, me gustaría mencionar algunos menos conocidos de los cuales tuve referencia hace poco, visitando los Humedales de Villa María, en Nuevo Chimbote, en compañía del biólogo a cargo del área ambiental de la Municipalidad Provincial del Santa.
La Dunaliella salina es una microalga que proporciona el color rojo a las lagunas de nuestros humedales, rica en antioxidantes con múltiples propiedades para la piel, cultivada en otros países para la industria cosmética. Otra planta que abunda es la salicornia, o también conocida como esparrago de mar, que tiene propiedades anticancerígenas, y con la que algunos jóvenes han venido experimentando para la elaboración de galletas y gelatinas, procesando estos productos como parte de sus actividades académicas.
A menudo nos encontramos tan ensimismados en nuestros problemas y en los daños ocasionados por la contaminación que sufre nuestra ciudad, que no nos permitimos ver el potencial y la riqueza que alberga nuestra tierra. Los chimbotanos hemos vivido durante años de espaldas a nuestros dos grandes recursos naturales que nos proporcionan vida y salud: nuestro mar y nuestros humedales, y los hemos convertido prácticamente en basureros. Por ello es importante voltear la mirada y verlos con nuevos ojos para reconocer su enorme potencial, desde una visión de uso y cuidado sostenible. Se necesita articular esfuerzos entre las instituciones académicas, gobierno local, productores y, por qué no, también consumidores conscientes para poder desarrollar en nuestra ciudad alternativas hacia un mercado local ecológico, orgánico y sostenible.
* Karla Fournier Robles es antropóloga social, administradora de empresas, con maestría en Gerencia Social, exdirectora ejecutiva del Instituto de Desarrollo y Responsabilidad Social Atusparia-Chimbote, directora del proyecto turístico y ecológico “Rescatur”, activista político y social.
Foto: internet
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