LA COLUMNA DEL DÍA | ¿Dónde están las reformas para atender mejor a las personas?
Creado el Martes, 11 de Junio del 2019 09:35:28 am | Modificado el 06/10/2021 01:34:13 pm

Como era previsible, por cálculos políticos y negociaciones nocturnas entre voceros del gobierno y varios congresistas de diferentes bancadas, al final de la jornada el pleno del Congreso de la República aprobó el miércoles 5 de junio la cuestión de confianza sobre las reformas políticas presentadas por el gobierno, con 77 votos a favor, 44 en contra y 3 abstenciones. Este desenlace, al parecer negociado, por ahora pone paños fríos a los tambores de guerra de los diferentes bandos.
Desde esta columna hemos insistido en la imperiosa necesidad de una real reforma política con miras al bicentenario que termine con la improvisación e incompetencia de los partidos políticos actuales, pero construida con la participación de los diferentes actores de la sociedad, que se ponga por encima de la polarización política que envuelve al país. Es evidente que la actual reforma política no será participativa, lo que nos obliga a estar vigilantes para que el Congreso no apruebe un mamarracho que mantenga las viejas mañas y componendas de la actual clase política.
Regresando la mirada a los problemas reales que vivimos todos los ciudadanos: jóvenes, hombres y mujeres que ponemos el hombro para sacar adelante nuestras comunidades y el país, levantando la mirada al horizonte y alzando la voz debemos decir que, paralelamente a las urgentes reformas políticas y de justicia, existen reformas prioritarias y políticas públicas que el Congreso de la República, el Poder Ejecutivo, los gobiernos regionales y locales y las organizaciones de la sociedad civil debemos impulsar.
Por ejemplo, una reforma integral de la educación que permita impulsar un modelo de educación, investigación e innovación de calidad, donde el Estado ponga al servicio de los niños, niñas y jóvenes los recursos y tecnología que sienten las bases del desarrollo sostenido del país. Necesitamos nuevos paradigmas de innovación y competitividad que superen los viejos hábitos de mediocridad e incompetencia. Necesitamos también que los institutos tecnológicos y universidades estén al servicio de la innovación y el desarrollo y no se encierren en cuatro paredes, cortando las alas a los jóvenes que necesitan conocer y pisar la realidad para ayudar a cambiarla. Lo mismo necesitamos en salud para que los puestos de salud y hospitales salgan a promover familias y comunidades saludables y no sean monumentos a la insensibilidad y donde los más pobres mendigan por una atención o una receta que cure sus dolencias.
¿Y las políticas y programas sobre la lucha contra la criminalidad? No las vemos. ¿Y las políticas, programas y proyectos para promover empleo productivo en todos los sectores de acuerdo a las potencialidades de cada localidad o región? Tampoco las vemos.
Pero sobre todo necesitamos una gran reforma y medidas concretas para que el Estado, en todos sus niveles, nacional, regional y local, se ponga al servicio de la gente, donde cada funcionario, sea cual sea su rango o nivel: ministro, gobernador, alcalde, director, gerente o jefe de unidad, disminuya los trámites burocráticos, tome iniciativas y resuelva los principales problemas de su competencia, sabiendo que el centro del desarrollo en cualquier parte del mundo son los seres humanos.
Las carreteras, o la construcción de hospitales o colegios, o los programas de nutrición no son el fin… son los medios. El fin ha sido y será siempre el bienestar de las personas y de la sociedad. El Estado no puede estar de espaldas a su función principal de poner en el centro de su atención a los seres humanos.
* Gabriel Mejía Duclós es ingeniero agrícola con especialización en ingeniería de recursos agua y tierra, 25 años de experiencia en gerencia y dirección de instituciones públicas y privadas vinculadas al desarrollo social, económico y gestión ambiental, ex candidato a la Gobernación Regional de Áncash.
Foto: RPP
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