LA COLUMNA DEL DÍA | Atreverse: el reto del cine ancashino
Creado el Jueves, 7 de Febrero del 2019 11:17:19 am | Modificado el 06/10/2021 01:33:42 pm

Para un productor peruano llegar a los cines multisala es tarea de titanes. Más del 90 % de la cartelera viene de los estudios de Hollywood y Europa. A diferencia de Brasil o Argentina que estrenan más de 100 películas nacionales al año, en el Perú no llegamos a 30 y casi todas son hechas en Lima, según el boletín Infoartes, del Ministerio de Cultura.
¿Significa que en las demás regiones no se produce cine? Todo lo contrario, en Ayacucho, Huancayo o Iquitos se produce más que en Lima, pero no llegan a las salas comerciales porque no encajan con el tipo de películas que consume el peruano promedio de las grandes ciudades. En los últimos 20 años se rodaron 146 películas regionales frente a las 135 hechas en Lima, según recoge el libro Las miradas múltiples, editado por la Universidad de Lima.
La mayoría de esas películas regionales no necesita de los multicines porque ha generado su propio circuito de distribución en teatros, cineclubes, salones comunales o funciones itinerantes que pueden sumar hasta 600 mil espectadores, como es el caso de El Huerfanito, del puneño Flaviano Quispe.
Por supuesto, no faltan casos de películas regionales que triunfaron en Lima, como Cementerio General, La Casa Rosada o Winaypacha, que por poco clasifica para competir en los premios Oscar.
La gran pregunta es por qué hasta hoy no tenemos una película 100 % ancashina. Una de las razones tal vez es lo básico de nuestro mercado audiovisual: producción televisiva y publicidad de bajo presupuesto, lo cual impide contar con equipo, actores y personal preparado para hacer ficción.
Otro factor es que seguimos mirando a Lima y a Hollywood como el modelo a seguir, cuando lo que más nos conviene es desarrollar nuestra propia forma de contar, como lo han entendido en Argentina o en Colombia. Si algo sobra en Chimbote, son historias.
Un tercer punto es que los involucrados no hemos asumido el reto en serio. No hay una sola empresa ancashina inscrita en el Registro Cinematográfico Nacional, a pesar de que varias cumplen los requisitos, incluyendo a las universidades con escuelas de comunicación.
Con ello no quiero plantear una visión pesimista, todo lo contrario. Esta última semana un joven productor chimbotano demostró que llegar al cine es posible. Jerson Gutiérrez no ha hecho una película, sino algo más insólito: estrenó una serie de televisión en el cine, nuestro viejo Bahía. Se llama Los recursos de Amparo y en ella figuran reconocidos actores como Vanessa Saba.
Jerson ha anunciado que su próximo reto será un largometraje, que podría ser el primero en la historia de la región. Su intención es hacer cine comercial, sin mayores pretensiones, lo cual no implica que no se lo tome en serio.
El mérito de este joven productor es haberse atrevido a tocar puertas y aprender sobre la marcha. En las universidades locales que forman comunicadores también tenemos la misma tarea pendiente, dejar de soñar y empezar a construir auténtico cine ancashino fuera de la sombra del centralismo limeño y la monotonía del cine de Hollywood.
* Manuel Chiroque Farfán es docente de Audiovisuales y Periodismo en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional del Santa (UNS), actividad que comparte con la producción audiovisual y consultorías en comunicación corporativa. Integra la Red Iberoamericana de Investigación en Narrativas Audiovisuales.
Foto: Life / Agencia Audiovisual