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Papa Francisco: “El chismorreo es una peste más fea que el covid”

El Santo Padre se dirigió a los peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro y les habló de la corrección fraterna

El Papa Francisco, desde la ventana del Palacio Apostólico en el Vaticano, se dirigió a los peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro para el rezo de la Oración del Ángelus, a quienes les habló de la corrección fraterna.

Poniendo un ejemplo al final de su reflexión, el pontífice dijo: “Cuando nosotros vemos un error, un defecto, una equivocación en tal hermano o hermana, habitualmente la primera cosa que hacemos es ir a contárselo a los demás, a chismorrear… y los chismes cierran el corazón de la comunidad, cierran la unidad de la Iglesia. ¡El chismorreo es una peste más fea que el covid! Hagamos un esfuerzo, nada de chismes”, exhortó.

El Papa continuó su mensaje indicando que la corrección fraterna nos invita a reflexionar sobre la doble dimensión de la existencia cristiana: aquélla comunitaria, que exige la protección de la comunión, es decir de la Iglesia, y aquélla personal, que requiere la atención y el respeto de cada conciencia individual.

Para corregir al hermano que se ha equivocado, Jesús sugiere una pedagogía de recuperación. Y esta pedagogía de la recuperación está articulada en tres pasajes. Primero dice: «Ve y corrígele, a solas tú con él», es decir, no pongas su pecado delante de todos. Se trata de ir al hermano con discreción, no para juzgarlo, sino para ayudarlo a darse cuenta de lo que ha hecho.

Sin embargo, la primera intervención puede fracasar. En este caso está bien no desistir y decir: “Que se las arregle, yo me lavo las manos”. Dice Jesús: «Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos». Jesús va más allá: los dos testigos son requeridos no para acusar y juzgar, sino para ayudar. “Pongámonos de acuerdo, tú y yo vayamos a hablar con este, con esta que se está equivocando, que está quedando mal. Pero vayamos a hablarle como hermanos”. Este es el comportamiento de la recuperación que Jesús quiere de nosotros.

También puede fracasar el segundo enfoque. En este caso, añade Jesús, «díselo a la comunidad», es decir, a la Iglesia. En algunas situaciones toda la comunidad está involucrada. Hay cosas que no pueden dejar indiferentes a los otros hermanos, entonces se necesita un amor mayor para recuperar al hermano. Pero, a veces, incluso esto puede no ser suficiente. Entonces pongamos  a nuestro hermano de nuevo en las manos de Dios: solo el Padre podrá mostrar un amor más grande que el de todos los hermanos juntos.

Que la Virgen María nos ayude a hacer de la corrección fraterna un hábito saludable, para que en nuestras comunidades se puedan establecer siempre nuevas relaciones fraternas, basadas en el perdón mutuo y, sobre todo, en la fuerza invencible de la misericordia de Dios.

Al concluir la oración, deseo a todos un buen domingo y pidió que por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

 

Foto: Vatican News