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Papa Francisco: “Cada uno de nosotros está llamado a asumir su parte de responsabilidad”

El Santo Padre, al referirse sobre cómo vamos a salir de la crisis actual, plantea como necesaria la solidaridad acompañada de la subsidiariedad

El Obispo de Roma en su catequesis de la Audiencia General de hoy, realizada en el patio de San Dámaso en el Vaticano, ha citado la Carta de San Pablo sobre el símil del cuerpo, en la que se afirma que todas las partes del cuerpo son necesarias, aunque podamos juzgar algunas como menos importantes.

“A la luz de esta imagen de San Pablo, vemos también cómo la subsidiariedad es indispensable, porque promueve una participación social, a todo nivel, que ayuda a prevenir y corregir los aspectos negativos de la globalización y de la acción de los gobiernos”, señaló el Papa Francisco.

En el resumen en español el Papa ha manifestado que: “No hay verdadera solidaridad sin participación social, sin la contribución de los cuerpos intermedios: de las familias, de las asociaciones, de las cooperativas, de las pequeñas empresas, de las expresiones de la sociedad civil”.

La crisis actual no es solo crisis sanitaria sino también crisis social, política y económica. Para salir de ella todos estamos llamados, individual y colectivamente, a asumir nuestra propia responsabilidad. Pero constatamos, sin embargo, que hay personas y grupos sociales que no pueden participar en esta reconstrucción del bien común, porque son marginados, excluidos, ignorados, y muchos de ellos sin libertad para expresar su fe y sus valores.

Por eso –consideró– que  el camino para salir de esta crisis es la solidaridad, que necesita ir acompañada de la subsidiariedad, que es el principio que favorece que cada uno ejercite el papel que le corresponde en la tarea de cuidar y preparar el futuro de la sociedad, en el proceso de regeneración de los pueblos a los que pertenece. Nadie puede quedarse fuera. La injusticia provocada por intereses económicos o geopolíticos tiene que terminar, y dar paso a una participación equitativa y respetuosa.

Finalizando su alocución, el Santo Padre saludó a los fieles y recordó el quinto aniversario de su visita a Cuba, e invocó, a que el Señor nos conceda construir juntos, como familia humana, un futuro de esperanza, en el que la dimensión local y la dimensión global se enriquezcan mutuamente, florezca la belleza y se construya un presente de justicia donde todos se comprometan a servir y a compartir.  Que Dios los bendiga a todos.