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Padre Miguel Fuertes: “Gracias por su solidaridad, con el oxígeno habrá menos muertos”

Administrador diocesano del Vicariato de Iquitos logró donación de más de 1 millón de soles para instalar dos plantas de oxígeno para pacientes con covid-19

"Vivimos en el centro de la Amazonía que produce cantidad de oxígeno para el mundo y morimos por falta de oxígeno”, aseguró el administrador diocesano del Vicariato de Iquitos, tras lograr la donación de más de 1 millón de soles para instalar dos plantas de oxígeno.

La Amazonía es responsable de generar el 20% de oxígeno en el mundo, pero irónicamente, con la propagación del Covid-19, la población de esta región necesita, además de medicina y equipos de bioseguridad para el personal de salud, de balones de oxígeno para enfrentar esta enfermedad.  Por ello, el administrador diocesano del Vicariato de Iquitos, en Loreto, el padre Miguel Fuertes, decidió apoyar la iniciativa del sacerdote Raymundo Portelli.

"A partir de todo esto, la Iglesia de Iquitos vio la posibilidad de hacer una campaña de recaudación de fondos para instalar una planta. Teníamos la proforma de una planta de oxígeno por el valor de 400.000 soles y no teníamos ese dinero. Entonces, el domingo a las 10:00 de la mañana lanzamos una campaña y a eso de las 8 o 9 de la noche habíamos recaudado un millón de soles, la meta era 400.000 y teníamos un millón. Hasta el martes por la tarde hemos llegado al millón y medio. Con ese fondo hemos tomado la decisión de comprar dos plantas de oxígeno trayéndolas para Iquitos, sabemos que esto no soluciona el problema porque conseguiríamos tener unos 60 balones más de oxígeno diario, lo que se busca es que haya oxígeno para todos", explica Miguel Fuertes.

Con la realidad que desnuda la presencia del nuevo coronavirus, los pueblos indígenas se ven más amenazados al sentir que las medidas sanitarias emitidas por el gobierno peruano no los incluyen, dado la diferencia de culturas en el país, cuyas costumbres distan unas de otras.

"La gente al principio recibió la información de que había aislamiento social, de que había el coronavirus, el Covid-19 y todo lo demás, pero no ha entendido mucho porque lenguaje que se utiliza, ese lenguaje oficial, ese lenguaje de Lima que no tiene en cuenta la cultura amazónica, no tiene en cuenta la forma de ser y bueno, los pobladores de Iquitos salían como “unos díscolos, la gente de la selva como unos brutos que no saben, que no entienden, hay que meterles palo, hay que meterles bala, ojalá se mueran todos y así quedamos tranquilos, son algunas expresiones que tristemente hemos visto escritas y hemos escuchado en diferentes medios de comunicación del mismo Perú”, comenta el padre Miguel a Vatican News.

En la Amazonía todo es más difícil, se carece hasta de un Paracetamol que, muchas veces es comercializado por un valor superior a su precio, un lujo que unos cuantos pueden pagar. Pero se complica más cuando no hay suficiente oxígeno para atender a los pacientes con Covid-19. Se requiere de 500 balones, pero solo se tiene 200.

"Se está trayendo de Lima y 2 plantas que hay aquí andan sobre los 200 balones, significa que hay un déficit de 300 balones diarios de oxígeno con las consiguientes muertes por falta de oxígeno, sencillamente así. Si no hay oxigeno ya no pedimos respiradores, ya no pedimos otras cosas que sean imprescindibles para seguir viviendo sino lo más básico que es el oxígeno", explica el administrador del Vicariato.

Hay esperanza, incluso con la difícil realidad que enfrenta el mundo, hay personas que más allá de quejarse, se suman a iniciativas como las que se originó en la selva del Perú.

"La campaña ha sido una inyección de esperanza para todos y de hecho han aportado la gente más humilde y la gente que más tiene, todos absolutamente todos en Iquitos, en Perú, en el extranjero, cantidad de gente de fuera del Perú que están aportando. También se han ofrecido algunos profesionalmente, muchísimas personas para ayudarnos en todo esto esperamos en pocos días tener la primera planta ya funcionando en el Hospital Regional de Loreto e inmediatamente traer la otra planta para que también funcione en el hospital y desde ahí distribuir el oxígeno a los lugares donde se necesite", agradeció el padre Miguel. (Con información de Vaticana News).