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LA COLUMNA DEL DÍA: publicidad engañosa

Por el doctor Felipe Llenque Tume*

A propósito de la polémica que se ha generado, durante estos últimos días, respecto a la venta de un producto del Grupo Gloria que es el grupo que concentra más del 80 % del mercado lácteo en el Perú, vale la pena precisar que en el Artículo 59° de la Constitución Política del Perú, se señala lo siguiente: “Rol Económico del Estado. El Estado estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la libertad de empresa, comercio e industria. El ejercicio de estas libertades no debe ser lesivo a la moral, ni a la salud, ni a la seguridad pública…”.

Bien, es así que, el Estado peruano, a través de sus diferentes estamentos, es el que debe salvaguardar la salud de las personas. Lamentablemente, con este hecho sale a la palestra la gran preocupación que se tiene cuando no hay nadie quien defienda los derechos de las personas y tenemos que resignarnos a convivir con un sistema económico que solo buscar enriquecer las arcas de grupos de poder, como en este caso, en perjuicio de la salud de los peruanos.

Así como sucede con los alimentos, también sucede con otros productos, como la ropa, por ejemplo, donde se permite la venta indiscriminada de prendas de vestir elaboradas con productos muy tóxicos y que la gente lo compra por sus precios “bajos”. Sucede también con algunos juguetes o juegos para niños; en fin, sucede con muchos productos que se venden indiscriminadamente con efectos nocivos no sólo para nuestra salud, sino también para nuestra economía.

Sin embargo, gran culpa de que las personas consumamos dichos productos, tiene que ver con la publicidad engañosa que se hacen a través de la mayoría de los medios de comunicación. Hay que señalar que hacer publicidad es un derecho que tienen las empresas, siempre y cuando esa publicidad permita, desde mi particular punto de vista, dos cosas, generar beneficios para quienes vendan el producto y también generar beneficios para quienes lo adquieran.

Como lo señala, Nieto, M (2010) en su Documento de investigación “Publicidad engañosa” “La publicidad comercial tiene por finalidad dar a conocer al potencial comprador las características de los productos que se ofrecen de la manera más favorable posible. Este tipo de actividad publicitaria apunta por una parte a informar acerca de la existencia de un producto en el mercado y, por otra, a persuadir provocando en el receptor el deseo de adquirirlo”. Precisamente estas características, de información y persuasión de la comunicación publicitaria hacen necesaria una legislación que la regule, a fin de evitar conductas manipuladoras que lleven a provocar distorsiones en el mercado, con los consiguientes daños a los consumidores y lesión de los intereses de los empresarios que compiten de buena fe.

La publicidad engañosa se hace más “legal” cuando en la promoción de esos productos, intervienen personajes muy conocidos y que el público muchas veces los considera sus referentes, así también debido a que los organismos pertinentes de realizar un buen control o se dejan influenciar por los grupos de poder o simplemente están “pintados”.

Si hubiese sido una microempresa la que hubiese cometido este delito, porque es un delito engañar al consumidor, seguramente ya le hubiesen multado y cerrado su negocio, pero como estamos observando, para “Gloria”, que es un grupo de gran poder económico, las sanciones van a ser benévolas, seguramente. Por eso es importante saber que un consumidor bien instruido y educado que sepa cuáles son sus deberes y derechos es un consumidor menos engañado. 

*Felipe Llenque Tume
Pastdecano del Colegio de Licenciados en Administración (CORLAD Chimbote).

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Foto: Trome

Las opiniones contenidas en los artículos publicados en la sección “LA COLUMNA DEL DÍA” son de estricta responsabilidad de sus autores.
 

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