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LA COLUMNA DEL DÍA: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades

Por el doctor Felipe Llenque Tume*

Es los tiempos de proceso de electoral del cual muchos vamos a ser espectadores y pocos los actores, es importante que  quienes piensan dirigir los destinos de una región tomen en cuenta aspectos que mejoren la competitividad de las personas frente a los cambios que acontecen cada día y que, de una u otra forma, incidirán en nuestras vidas. En ese sentido, es muy importante traer a colación los interesantes papers, publicados en el libro “Aprender Mejor. Políticas Públicas para el desarrollo de Habilidades”, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo-BID.

En dicho documento se hace hincapié sobre los cambios profundos que recorren el mundo. La inteligencia artificial, la automatización, el Internet de las cosas, la impresión en 3D y los vehículos autónomos ya no son ciencia ficción. Son reales, están disponibles en muchos países del mundo y comienzan a penetrar en América Latina y el Caribe. Estas nuevas tendencias están cambiando nuestros empleos y nuestra manera de trabajar. Todavía ignoramos cuál será el impacto de todos estos cambios, pero es evidente que habrá una transformación profunda en cómo las empresas hacen sus negocios y los trabajadores su trabajo.

Hay que destacar una frase de Robin Chase (cofundadora de Zipcar) que señala: “Mi padre tuvo un empleo en su vida, yo tendré seis empleos en la mía y mis hijos tendrán seis empleos al mismo tiempo”. La Cuarta Revolución Industrial impondrá cambios permanentes y rápidos que traerán consigo nuevos retos.

Asimismo, se destaca que el aprendizaje no se produce solo en la escuela. En el hogar, los padres desempeñan un rol clave en el desarrollo de habilidades durante los primeros años. La escuela es una plataforma de aprendizaje importante para los niños y los adolescentes. El lugar de trabajo es un escenario esencial para el desarrollo de habilidades durante muchos años. Todos estos espacios de aprendizaje y los actores que los dominan cumplen un papel en la promoción del desarrollo de habilidades a lo largo de toda una vida. El carácter multifacético de este proceso significa que las familias, el sector privado y los gobiernos deben estar informados acerca de las soluciones costo-efectivas, y comprometerse a formar parte del esfuerzo para invertir en las habilidades adecuadas.

Ya es conocido que en el mundo desarrollado los robots sustituyen a los operarios en la línea de montaje; los cajeros automáticos suplantan a los empleados bancarios, y los pedidos mediante tablets sustituyen a los camareros en los restaurantes. Aunque este giro sea amenazante para algunos trabajadores, la robotización y el cambio tecnológico también ofrecen oportunidades laborales. Los avances tecnológicos aumentan la productividad y la demanda de empleos que requieren capacidades de resolución de problemas, pensamiento abstracto y creativo y habilidades sociales. Hoy en día los empleos en las ciencias, la ingeniería, la matemática y la tecnología son objeto de una demanda nunca antes vista.

Las habilidades son capacidades que aumentan la productividad de los individuos, permitiéndoles producir más en igual tiempo y utilizando la misma tecnología y equipo. Sean estas capacidades innatas o adquiridas, el libro en mención, destaca las habilidades —tanto generales como específicas—que se pueden desarrollar a lo largo de la vida. Las habilidades generales mejoran la productividad de las personas en una amplia gama de ocupaciones y se pueden clasificar en tres grandes categorías: habilidades socioemocionales, cognitivas y académicas. Las habilidades socioemocionales ayudan a las personas a identificar y manejar sus propias emociones y las de los demás (por ejemplo, la habilidad para trabajar en grupo). Las habilidades cognitivas comprenden la memoria de largo plazo y el reconocimiento de patrones, así como el control ejecutivo, relacionado con la coordinación de diversas funciones mentales. Las habilidades académicas abarcan el conocimiento de hechos, conceptos y procedimientos y la capacidad de aplicar estrategias en disciplinas como matemática, lectura y ciencias, y también habilidades informáticas. Por otro lado, las habilidades específicas son aquellas que aumentan la productividad en una gama reducida de ocupaciones, sectores o empresas.

*Felipe Llenque Tume

Pastdecano del Colegio de Licenciados en Administración (CORLAD Chimbote).

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