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LA COLUMNA DEL DÍA: Jefes malos

Por el doctor Felipe Llenque Tume*

Frases como: Aquí el que manda soy yo, los problemas personales no los traigas a la oficina, para eso te pago, que sea la última vez, etc. Son propias de malos jefes que a su vez son insensibles, regañones, con poca visión de futuro y que además son poco o nada  motivadores y disfrutan haciendo llorar a sus empleados.

Cómo darse cuenta de la existencia de  un jefe malo. La revista norteamericana Inc. Resalta 7 características de los malos jefes:

  1. Solo se preocupan por ellos mismos. Los jefes malos no les interesa la misión de la organización. Tampoco les interesa los equipos de trabajo. Su única obsesión es el rendimiento a nivel individual.
  2. Acaparan todos los ”flashes”. Cuando algo realmente bueno y positivo sale de los equipos liderados por jefes malos, estos hacen todo lo posible para llevarse todos los créditos y se olvidan de felicitar a quienes verdaderamente lo lograron.
  3. Nunca están equivocados. Un jefe malo rara vez admite que ha cometido un error. Están más preocupados por su reputación que por asumir responsabilidades.
  4. No saben muy bien adónde se dirigen. Un jefe malo ordena una cosa y luego vuelve a ordenar otra cosa y jamás dicen a sus empleados cuáles son los motivos.
  5. Les encanta el control. Estos tipos de jefes les gusta controlar a todas y cada una de las personas a su cargo. Desconfían de sus empleados. Debido a que crean una atmosfera tensa hacen imposible que los empleados puedan dar su propio parecer.
  6. Practican el bullying. La agresividad verbal como física es común en los jefes malos de tal manera que socavan la seguridad en los entornos laborales.
  7. Nunca están cuando se les necesita. Los malos jefes se encierran en sus cuatro paredes de sus oficinas, evitan toda interacción personal con sus trabajadores y realizan reuniones innecesarias sólo para enmascarar su inseguridad, cuando hay problemas suelen brillar por su ausencia.

En el sector privado estos jefes malos muchas de las veces son dueños de sus propios negocios y en el sector público son empleados “nombrados”, es decir que gozan de una seguridad de su trabajo en la organización. En ambos tipos de organizaciones lo que sí coinciden estos jefes malos es que logran una baja productividad por parte de sus empleados y generan una alta rotación de personal en la organización.

*Felipe Llenque Tume

Pastdecano del Colegio de Licenciados en Administración (CORLAD Chimbote).

Foto referencial: informabtl.com

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