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Áncash: consejero queja ante Comisión de Ética a congresista Yesenia Ponce

Intromisión de la parlamentaria fujimorista en la pasada sesión del consejo regional podría costarle una sanción

La congresista fujimorista Yesenia Ponce Villarreal fue quejada formalmente ante la Comisión de Ética del Congreso de la República por su intromisión durante la sesión ordinaria del Consejo Regional de Áncash, realizado el último 6 de octubre.

La queja fue presentada ayer por el consejero regional representante de la provincia de Yungay, Pedro Izquierdo, ante el presidente de la Comisión de Ética del parlamento, Segundo Tapia Bernales. 

En el documento el consejero narra como la parlamentaria de Fuerza Popular actuó cuando se ponía a consideración de los consejeros un pedido de reconsideración en contra del acuerdo de consejo que autorizó la transferencia de 1.040 hectáreas de terrenos de Chinecas para formalizar a invasores.

El consejero además califica como penosa la actitud de la parlamentaria y pide que se le dé una sanción ejemplar, pues manifiesta que su intromisión vulnera normas constitucionales como la autonomía de los consejos regionales.

VIDEO: INTROMISIÓN DE YESENIA PONCE 

De acuerdo a un video, Ponce Villarreal inicialmente fue invitada a hacer uso de la palabra por el consejero delegado Maín Solano y se aprovechó de ello para “pedir” a los consejeros que “no la decepcionen”, y que se quedaría durante toda la sesión a ver si están identificados con el pueblo.

Luego, cuando el consejero delegado pidió que se vote para ver si pasaba a la orden del día el pedido de reconsideración contra el acuerdo de transferencia de tierras de Chinecas para formalizar a los invasores, la parlamentaria se puso de pie, cruzó los brazos y desafiante miraba a los consejeros.

El resultado de la votación fue 14 votos a favor para que este pedido sea debatido. Al darse cuenta de esta decisión, la parlamentaria interrumpió la sesión, cogió el documento, y se puso a dar una singular explicación, visiblemente, con la intención de que los consejeros cambien su decisión, propósito que consiguió.

El consejero delegado trató de persuadirla para que no se entrometa en la sesión, pero no lo consiguió, pese a que le recordó que era él quien estaba dirigiendo el debate.

La congresista, tras conseguir que los consejeros acuerden no debatir el citado pedido de reconsideración, cogió y besó un crucifijo, se persignó y, unos segundos después, se retiró de la sesión. (RSD Noticias).